Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

miércoles, 22 de febrero de 2017

Poesía Norteamericana (64): Ai (2):




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TODO: ELOY, ARIZONA, 1956

Esta choza, donde mi niño duerme de espaldas
así como el sabueso le enseñó;
camino, zebra negra, con una franja blanca;
moneda en mi bolsillo para chicle;
crees que eres todo lo que tengo.
Pero cuando el camión se detiene
y sale el conductor,
me siento a la sombra y meneo cada dedo
dejando la mano para lo último.

Él es llaves, llantas, un fuego encendido en su vientre
en el café de adelante.
Soy uñas rojas de los pies, corpiño azul ceñido,
combinación negra.
Es mío esta noche. No lo conozco.
Sólo puede herirme por pedazos.



Ai.


Varios Autores. Nuevas voces de Norteamérica. Plaza & Janés Editores, 1981. Traducción de Claribel Alegría y D. J. Flakoll. 

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