Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

miércoles, 15 de febrero de 2017

Poesía Norteamericana (49): Benjamín Alire Sáenz:




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Llegué a ti una noche de agosto, sin lluvia.
Sin lluvia me enseñaste a vivir.
Tú eres la sed y la sed es lo único que conozco.
Eres arena, viento, sol y cielo ardiente,
El azul más caliente. Soplas brisa y hierras
Tu aliento en mi boca. Te acercas: entonces doblas
Tu fuerza, para romperme, soplarme, quemarme y hacerme nuevo.
Atas tu nombre con fuerza alrededor de mis costillas, apretándolas,
Y me mantienes tibio. Nací para ti.
Arriba, abajo, rodeándote, de ti rodeado.
Al alba despierto y estás allí. Nunca rompas
Tu lazo. Alcanza, alza, sopla, Sálvame, mi dios;
Trágame, mi tierra. Salva, traga, párteme,
Pan soy: Seré el agua para tu sed.



Benjamín Alire Sáenz.


Varios Autores. Líneas conectadas, Nueva poesía de los Estados Unidos. April Lindner Editor, 2006. Traducción de Angel Corpus Guzmán.


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