Dibujo de BEGOÑA CASÁÑEZ CLEMENTE

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Necesitáis personas como yo... Necesitáis personas como yo para señalarlas con el dedo y decir: Ese es el malo... Y eso, ¿en qué os convierte a vosotros? ¿En los buenos?... No sois buenos... Simplemente sabéis esconderos. Sabéis mentir... Yo no tengo ese problema. Yo siempre digo la verdad, incluso cuando miento:

Tony Montana
Cómo ha cambiado irremediablemente mi vida. Siempre es el último día de verano y me he quedado fuera en el frío sin una puerta para volver a entrar. A lo largo de mi vida he dejado pedazos de corazón aquí y allí y ahora apenas me queda el suficiente para seguir viviendo. Pero fuerzo una sonrisa, sabiendo que mi talento sobrepasaba con mucho mi ambición. Ya
no hay caballos blancos ni mujeres guapas en mi puerta:

Georges Jung

domingo, 12 de febrero de 2017

Poesía Norteamericana (44): Robert Hass:




Sitio Web de la Imagen



PALO ALTO: LAS CIÉNAGAS (9)

Un escalofrío me aprieta la piel
contra los huesos. La otra California
y sus amargos, ausentes fantasmas
bailan al silencio en el aire;
la tribu Klamath fue derrotada y desapareció.
Aún el polvo parece asombrado,
herramientas en el suelo, redes de pescador.
Fuegos crujientes, humeando.
Ningún movimiento salvo el lento girar
del humo, ningún sonido salvo el chillido
del grajo en la distancia y volando más lejos.
El revoloteo de las lagartijas, de las libélulas.
Y detrás las cabañas tejidas con paja,
un ligero, persistente golpeteo.
Carson encontró diez vagones llenos
de salmón fresco, plata
en el sol. Sus ojos planos miraban fijo.
Las agallas succionaban el delgado aire asfixiante.
Se agitaron y temblaron,
diez vagones llenos. Kit Carson
redujo el pueblo a cenizas.
Cabalgaron treinta millas ese día
y aún alcanzaron a ver el humo negro
manchando el cielo sobre los pinos.



Robert Hass.

Varios Autores. Nuevas voces de Norteamérica. Plaza & Janés Editores, 1981. Traducción de Claribel Alegría y C. J. Flakoll. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.