Diseño de portada: INÉS PRADILLA sobre una Fotografía de JOSÉ MARÍA PÉREZ FERNÁNDEZ

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

miércoles, 8 de febrero de 2017

Poesía Norteamericana (33): Jorie Graham:




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MIRABA A UNA SERPIENTE

tenaz en sus afanes sobre el pasto seco
              detrás de la casa
cazando moscas. Desaparecía
              una y otra vez.
Y aunque sé que esto tiene
              mucho o algo que ver

con la lujuria, hoy parecería
               que tiene que ver
con el trabajo. Le tomó casi
               media hora tejer
algo como diez pies de césped
               tan lento

entre los filos que no podía vérsela
               mover. Miraba
el rastro de su cuerpo en la hierba
               desvanecerse
sólo para resurgir un poco
               más adelante

la negra cabeza de nudo hacia arriba, los ojos en
               una mariposa.
Esto debe ser evolución perfecta cuando
               surge el movimiento
como algo evanescente, remiendo
               de aquello que se ve

por lo invisible -así como
               hilvanamos la tierra,
me parece, cada vez que
               morimos, volvemos
hacia abajo, surgimos hacia arriba...
               En el hilván más

simple, este ir adonde hay que ir,
               dejando un patrón
no ingrato así por nada. Pero ir
               perdiendo la apetencia
por las cosas pequeñas -moscas, palabras- irse
               porque nuestro cuerpo

se va. Y en esta desconcertante criatura
               un hambre diminuta,
una que ni siquiera estropearía
               los dientes de león;
recupera la imprescindible libélula
               tornasolada

que acaba de posarse en una mata...
               todo para decir
hoy ya no les temo, o nunca más
               en el futuro, creo.
Jamás estamos, estuvimos, ni estaremos
               errados. El deseo

es el honesto trabajo del cuerpo,
               su motor, su viento.
Debe tener también sus velas -olas
               en su boca diminuta, válvulas
en el corazón humano, sentidos como barcos de vela
               al zarpar

hacia la mente. Pasión es el trabajo
               que nos recupera,
hilvanes perdidos. Nos moldea,
               nos amarra
a una materia más recia
               no cabe duda.



Jorie Graham.


Varios Autores. Líneas conectadas, Nueva poesía de los Estados Unidos. April Lindner Editor, 2006. Traducción de Zulai Marcela Fuentes.


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