Diseño de portada: INÉS PRADILLA sobre una Fotografía de JOSÉ MARÍA PÉREZ FERNÁNDEZ

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

jueves, 2 de febrero de 2017

Poesía Norteamericana (23): Molly Peacock:




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POR QUÉ NO SOY BUDISTA

Amo el deseo, el estado de necesidad y de saber
adquirir; construir un reino en el alma
requiere del deseo. Amo las cosas que anhelo-
tú en tu bata de baño sin amarrar, las lenguas de efectivo
que cuelgan de mi billetera- y amo lo que quiero: ropa,
casas, redenciones. ¿Acaso un traje nuevo color malva
equivale a Dios? Oh, no, el deseo tiene jerarquías. Perder
una pluma amada no es igual a perder la fe. El deseo pertinaz
por un pastel de nuez es menos apremiante que la muerte,
pero el pastel en su plato adquiere un significado,
incluso cuando el amor peligra y ya nada importa.
Para mi madre, salud, para mi hermana, desposeída,
entereza. ¿Pero por qué el deseo es sufrimiento?
¿Porque la carencia deja al mundo en harapos?
¿De qué otra manera sino en harapos debe estar el mundo?
Una casa con un portal rodeado de columnas en lo alto sobre un lago.
Ten, aquí está mi dinero. Un rostro amado en agonía,
el espíritu se ha marchado. Ten, usa mis harapos de amor.



Molly Peacock. Líneas conectadas, la nueva poesía de los Estados Unidos. April Lindner Editor, 2006. Traducción de Argentina Rodríguez.


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