Dibujo de BEGOÑA CASÁÑEZ CLEMENTE

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Necesitáis personas como yo... Necesitáis personas como yo para señalarlas con el dedo y decir: Ese es el malo... Y eso, ¿en qué os convierte a vosotros? ¿En los buenos?... No sois buenos... Simplemente sabéis esconderos. Sabéis mentir... Yo no tengo ese problema. Yo siempre digo la verdad, incluso cuando miento:

Tony Montana
Cómo ha cambiado irremediablemente mi vida. Siempre es el último día de verano y me he quedado fuera en el frío sin una puerta para volver a entrar. A lo largo de mi vida he dejado pedazos de corazón aquí y allí y ahora apenas me queda el suficiente para seguir viviendo. Pero fuerzo una sonrisa, sabiendo que mi talento sobrepasaba con mucho mi ambición. Ya
no hay caballos blancos ni mujeres guapas en mi puerta:

Georges Jung

martes, 7 de febrero de 2017

Cuadernos del Matemático 55 (y 2): Homenaje al Inca Garcilaso de la Vega:







                  DIÁLOGO PRIMERO DE AMOR DE LEÓN HEBREO
                  (Versión en tránsito de Ezequías Blanco sobre la traducción del italiano al castellano realizada por el Inca Garcilaso de la Vega) (Pasaje)

FILÓN: Las cosas útiles, como son las riquezas o bienes particulares de la ganancia no son jamás amados y deseados juntamente, antes bien, cuando no se poseen, se desean y no se aman por ser ajenas pero, cuando se consiguen, cesa el deseo por ellas y es entonces cuando se aman como cosas propias. No obstante, aunque cese el deseo de aquellas particulares riquezas ya poseídas, nacen inmediatamente nuevos deseos de otras cosas ajenas. Y los hombres, cuya voluntad atiende al valor de lo útil, tienen deseos diversos e infinitos y, cuando cesan unos por haberlos alcanzado, vienen otros mayores y más ansiosos de forma que nunca jamás se harta su voluntad de semejantes deseos. Y, cuanto más poseen, más desean. Se parecen, pues, a quienes intentan aplacar su sed con agua salada que, cuanto más beben, más sed se produce en ellos. Este deseo de cosas útiles se llama ambición o codicia. La templanza en esos deseos se llama contento o satisfacción de lo necesario. Y los Sabios sostienen que el verdadero rico es el que se contenta con lo que posee. Y así como un extremo de la virtud es codicia de lo superfluo, el otro extremo es dejar de poseer lo necesario. Y a eso le llaman negligencia.





           

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