Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

viernes, 3 de febrero de 2017

Abel Santos: Las lagrimas de Chet Baker caen a piscinas doradas (y 3):



EL OTRO HOMBRE

Por muchas veces que yo vuelva

-y siempre volvía y lo intentaba
creyendo ser
el mismo hombre-,


ya nunca serás
aquella
que mis recuerdos aman,

la que abrió mi corazón,

un nuevo día
en la ciudad de los errores,

y la puerta
de la que creí
mi casa.







VIVE

Se ha separado
de la época más hermosa de sus días.

Sin dinero en el bolsillo,
mujer o magia en la que pueda ya creer,
busca estar, con el amor,
de acuerdo en todo,
como cuando no tenía nada.

No entra en estado de decadencia.
Y tampoco es fuente de luz.

Pero no está empeorando: se hace más fuerte.

Al final,
lo que le motiva,
es saber que va a perder algo,

y saber que después
le queda

toda una vida.



Abel Santos. Las lágrimas de Chet Baker caen a piscinas doradas. Chamán Ediciones, diciembre de 2016.


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