Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

miércoles, 1 de febrero de 2017

Abel Santos: Las lágrimas de Chet Baker caen a piscinas doradas (2):







EL DESTELLO

En la habitación del piso nuevo
en la que no hacemos casi vida,
estás cantado sola, dulce, deslumbrante,
esa canción de Amaral
que habla de un artista en el alambre que busca
una señal en los ángeles del cielo
sin saber que yo te escucho
sentado en la cocina, emocionado,
cazando al vuelo este poema
mientras fumo un cigarrillo y anochece
en la ventana, sintiendo ya el rojo presagio
de la sangre primaveral que se acerca;
como se acercarán tus labios
y la voz con la que me dirás
que ya no seremos aquella canción entristecida,
que en los primeros meses de ruptura,
sonaba en la coctelería casí vacía
una mala madrugada de nochebuena.
Y dejo las palabras, las sombras, los silencios.
Y me atrevo con un poco más
de la luz que ahora me entregas.



Abel Santos. Las lágrimas de Chet Baker caen a piscinas doradas. Chamán Ediciones, diciembre de 2016.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.