Fotografía de JOSÉ MARÍA PÉREZ FERNÁNDEZ

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Necesitáis personas como yo... Necesitáis personas como yo para señalarlas con el dedo y decir: Ese es el malo... Y eso, ¿en qué os convierte a vosotros? ¿En los buenos?... No sois buenos... Simplemente sabéis esconderos. Sabéis mentir... Yo no tengo ese problema. Yo siempre digo la verdad, incluso cuando miento:

Tony Montana
Cómo ha cambiado irremediablemente mi vida. Siempre es el último día de verano y me he quedado fuera en el frío sin una puerta para volver a entrar. A lo largo de mi vida he dejado pedazos de corazón aquí y allí y ahora apenas me queda el suficiente para seguir viviendo. Pero fuerzo una sonrisa, sabiendo que mi talento sobrepasaba con mucho mi ambición. Ya
no hay caballos blancos ni mujeres guapas en mi puerta:

Georges Jung

martes, 25 de abril de 2017

María Rosa Serdio: Caudal de Azar. Haikus:



Sea la luz
la que hable de ti mismo.
Sea esa luz.

********************

Las golondrinas.
Catorce visitantes.
Tendal sin pinzas.

********************

Crece la hiedra
al balcón de tu nombre
y se le enreda.






Canta el gorrión,
gira un mundo de ropas,
cuenta la madre.

***********************

Abrir el día
como una nuez perfecta
y hacer dos barcos.

***********************

Desde la noche
la voz honda del alma
de los mineros.






La tarde bulle
en silencio de hormigas.
Horas de tierra.

***********************

Tus manos graves.
Últimas mariposas
contra el ocaso.

***********************

Año del tigre.
Era hermosa la noche.
Habló el amor.



María Rosa Serdio. Caudal de Azar. Haikus. Bajamar Editores, 2016. Prólogo: Hilario Barrero.


Poesía Norteamericana (75): Michael Wigglesworth:



¿SOY YO, SEÑOR, TU BOLSA LLENA?

¿Soy yo, Señor, tu bolsa llena,
que en la mina o en la ceca tú refinas?
Cuéntame como tuyo, que no sea
baño de oro sobre interior de cobre.
De la piedra de toque temo el tacto
que pruebe lo superfluo de mi oro.

¿Es que me has acuñado con tu sello?
Apenas pueden ver mis turbios ojos.
Sé tú los anteojos con que lea
tu imagen e inscripción en mí grabadas.
Si la luz de tu imagen me corona,
seré un ángel dorado entre tus manos.

Sea mi alma tu plancha, y que tu imagen
luzca en el pan de oro de su círculo.
Y pon doradas letras en su borde:
tu inscripción de sagrados caracteres.
Yo seré tu dinero, y tú mi hacienda.
Permite que sea tu ángel, Señor.



Michael Wigglesworth.


Varios Autores. Poe y otros cuervos. Primeros poetas norteamericanos. Mono Azul Editora, 2006. Traducción de Antonio Rivero Taravillo.

lunes, 24 de abril de 2017

Miguel Ángel Gómez: La polilla oblicua:



V

Atranco puertas
arrojo cada llave.
Tú estás conmigo.






LA PESADILLA ATROZ DE VIVIR

Ciervo es el recuerdo, cielo es la flor
que no perdona y me asalta
como una página que acorrala mi ser.
Cae contra los hombres
disparo en la nieve
que me ladra o no me ladra
día a día, soy un silencio
que se escapa sin labios.
Ah ciervo que hiere la noche
con sus interminables siluetas
y yo me quedo solo
en la tierra cruel de la memoria.







IDILIO

Yo soy el suplicio del pájaro y tú la muñeca que aúlla
(decirlo así, escribirlo así, sin miedo al tópico).
Nos conforta por dentro la obstinación
en que estamos perdidos, extraviados,
sueñas, sueñas, donde ya no hay viento.
Como niños esquizofrénicos danzamos
en el trapecio del silencio.
Yo soy el suplicio del pájaro y tú la muñeca que aúlla.



Miguel Ángel Gómez. La polilla oblicua. Bajamar Editores, 2017. Prólogo de Diego Medrano.  De la ilustración de portada: Sara R. Cabeza. De la fotografía de solapa: Lara Sánchez.

Gerardo Lombardero: El sabor amargo de los rododendros:


HORIZONTE

En la amarga
espera
del que perdido
busca un horizonte
siempre
debería haber
una brújula.







DECLARACIÓN

Me bañaría en tus ojos
verde mar. Dejando que las límpidas aguas
de tus retinas me mojasen,
subiendo por mis piernas,
hasta justamente esas partes
que no son tan poéticas.
Es cierto. Me bañaría
en las aguas de tus penas
si me tomases en serio.







ENSEÑANZA

Aprender a amarte es un duro
ejercicio cotidiano.
Lo dicen tus grandes ojos
o levemente,
a ratos tu mano en mis manos.
Aprender a amarte es un oficio
de poeta o de mago:
acariciar tus negros cabellos
o por un momento
besar con desamparo tus labios.
Aprender a amarte cuesta tanto
que a veces,
de noche o en cualquier momento,
pienso en tu boca abierta
sobre la mía jadeando.



Gerardo Lombardero. El sabor amargo de los rododendros. Bajamar Editores, 2016.


domingo, 23 de abril de 2017

Poesía Norteamericana (74): Anne Bradstreet:








A MI ESPOSO BIENAMADO

Si alguna vez dos fueron uno solo,
esos somos nosotros.
Si a uno ama su mujer, ése eres tú.
Si una mujer feliz es por un hombre,
conmigo competid, si osáis, vosotras.
Tengo en más a tu amor que a minas de oro
y todas las riquezas del Oriente.
Tal es mi amor que no lo apagan ríos,
que sólo el galardón del tuyo anhela.
Tal es tu amor que ¿cómo lo devuelvo?
Rezo porque los cielos te compensen.
Mientras vivamos, pues, perseveremos
en el amor: que cuando no vivamos
aún vivos sigamos para siempre.



Anne Bradstreet.

Varios Autores. Poe y otros cuervos. Primeros poetas norteamericanos. Mono Azul Editora, 2012. Traducción de Antonio Rivero Taramillo.


sábado, 22 de abril de 2017

Pedro César A. Verde: Retrovisor:




RENAULT 14, ROJO

Recuerdo que
el asiento de atrás
era una pradera
libre de obstáculos
y también era un bosque
lleno de árboles para otear
el horizonte encaramados
a sus copas mientras
un ojo intermitente
vigilaba tranquilo en el espejo
recuerdo que todo era así
y se podían
fabricar aviones y barcos
con la flores y las hojas
y masticar el aire
y beber con pajita de los charcos
pero alguien arrasó la pradera
y taló el bosque
y construyó allí un trono
anclado a un compulsivo
cinturón de seguridad.







DOS ROMBOS

Rcuerdo que
me daba tiempo
a escuchar
la música
de Henry Mancini
y ver aquellas tres divas
frente a un hombre
del que solo
escuchaba la voz
Mi madre
me mandaba
a la cama,
y de camino
a mi cuarto
yo me preguntaba
qué tipo de cosas
tan malas
ocurrirían
cuando aquellos
dos rombos
aparecían
en la parte
superior
de la pantalla
divirtiéndome
de un peligro
desconocido
para mí
Creo que
entonces comenzó
mi pasión
por lo prohibido.






O COMO SE LLAME

Lo que yo quiero contigo
creo que es
quemar sartenes,
tropezar con la camiseta
en el wáter,
chocar en el pasillo
por la tarde,
capear tu mal humor
al despertarte,
escuchar tu respiración
al desvelarme,
beber tu sed
hasta saciarte,
devorar tu hambre,
o yo que sé
cómo explicarte
Puede que sea amor
O como se llame



Pedro César A. Verde. Retrovisor. Canalla Ediciones, 2016. De la portada: Rodrigo Borque "el Dro".

viernes, 21 de abril de 2017

Poesía Norteamericana (73): Carolyn Forché:




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QUITÁNDOME LA ROPA

Me quito la blusa, me muestro ante ti.
Rasuré el vello de mis axilas.
Arrollo mis pantalones,
raspé el vello de mis piernas con un cuchillo
y me quedaron blancas.

Mi cabello tiene el color del sicomoro reciérn cortado.
Mis ojos son oscuros como frijoles cocinados en el sur.
(Minas lunares de carbón sobre colinas deshechas).

Pulida mi piel como un vaso de Ming
ostentando sus grietas de sangre, su edad.
Tengo cien nombres para la nieve,
para esto; todos ellos mudos.

Vengo hacia ti en la noche y me da lastima
malgastar mis más íntimos escalofríos
contra el muro de un hombre.

Reconoces a los extraños,
piensas que has sobrevivido la destrucción.
No puedes explicarte esta noche, mi rostro, tu recuerdo.

¿Quieres saber lo que yo sé?
Tus dos manos mienten.



Carolyn Forché. 

Varios Autores. Nuevas Voces de Norteamérica. Plaza & Janés Editores, diciembre 1981. Traducción de Claribel Alegría y D. J. Flakoll.


jueves, 20 de abril de 2017

Emma Cabal: No quiero estar allí cuando suceda:



ESQUIZOFRENIA

A veces pienso
que me gustaría tener dos vidas
para morir
una contigo.






NADA IMPORTA NADA

Nada importa nada.

Ni el trabajo,
ni la política (anda
y que les den a todos),
ni la poesía, ni nada...
Casi diría que ni el amor.

Nada importa nada
cuando te duele un hijo.






MOMENTOS

Cuando vi allí la pistola,
esperándome dento de aquel cajón,
me fascinó la idea
del suicidio.

Sería fácil.
Sí,
muy fácil.

Lo importante era no pensar
en nada.

Cogí el arma entre mis manos
y la acaricié durante un rato.
Luego abrí
la boca y dejé que fuera ella
quien me acariciara
y tocase mi lengua
como en un beso.
Dudé un momento,
un segundo tan solo,
y apreté
el gatillo.

Después
abrí la botella
de vodka
y me serví un vaso lleno
hasta los bordes.

Sabía
que la pistola no estaba cargada,
y sin embargo no pude evitar
un extraño sentimiento

parecido a la vergüenza

o

a la decepción.



Emma Cabal. No quiero estar allí cuando suceda. Canalla Ediciones, 2017. De la foto de portada: Alejandro Nafría.


miércoles, 19 de abril de 2017

Velpister: Mis poemas de amor apestan:



FIELES DIFUNTOS

en un día como hoy
deberían traerme flores
todas las mujeres
que alguna vez me dijeron
que estaba muerto para ellas




Acaba de ponerse a llover.
Me acuerdo de una antigua novia
que un día me dijo:
es la primera vez que llueve
para los dos.

Poco después llegaron las tormentas,
truenos,
rayos
y centellas.





15 YA

a los dos días
fuiste
porque te lo dije
que no tenía dinero
que todo
en realidad
eran deudas
que me gustaba beber
y ciertas drogas
que me quería morir
desde que tenía 8
algún tiempo después
lo dejé todo
por la pintura
abandoné el piano
y el trabajo
y seguía queriendo
morir
llegaron los niños
me dejé 
barba
ya casi no pintaba
y me hice poeta
o algo parecido
y entre trago y trago
quería estar muerto
hoy
15 años después
toco
pinto
y escribo
que sigo queriendo
morir
a tu lado.



Velpister. Mis poemas de amor apestan (Ediciones de Baile del Sol, 2017).


martes, 18 de abril de 2017

Poesía Norteamericana (72): Laura Jensen:





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AQUÍ EN LA NOCHE


Hay un perro ladrando aquí en la noche,
aquí en mi alegría donde mi vecino
se olvida de mí. El otro ha terminado
toda el agua del baño, toda la presión
que cantaba en los caños. Espero mi bouillon,
y mientras lo beba me sentiré aún más feliz.
Tren, anda y silba. Coches truenen como
un terrible viento en los enormes árboles frondosos.
Las hojas caerán en remolinos a la calle
para volverse pardas y crujir, crujir, y
le estoy agradecida a mi vecino, que se olvidó
de mí. ¡La mañana fue peor!
Cuando me siento mal, me pregunto por qué no vienen
a ayudarme, ¿por qué me dejan seguir así?,
pero ¿quiénes son ellos? ¿Y qué son ellos, sino solitarios?
Ahora hay un perro ladrando en la noche,
como si estuviese inquieto por mí.



Laura Jensen.

Varios Autores. Nuevas voces de Norteamérica. Plaza & Janés Editores, 1981. Traducción de Claribel Alegría y D. J. Flakoll.


domingo, 16 de abril de 2017

Imágenes del recital en El Centro Social La Llume:


El pasado viernes recité con Alejandro Mallada y el cantautor Belo Susodicho en el Centro Social La Llume. Me lo pasé bien, muy bien. Las últimas semanas no han sido nada fáciles y necesitaba salir y estar con buena gente, como los arriba citados o Ayeisha Manzanal Andrade, maravillosa organizadora de esta historia tan guapa. Me prestó mucho escuchar a Alejandro Mallada, que ya se ha hecho dueño de un estilo propio e intransferible a la hora de recitar sus poemas, y con Belo Susodicho, cuya fuerza en directo me hizo fliparlo todo. Da gusto compartir tablas con artistas así. Un privilegio, de hecho. Te dejo con unas cuántas imágenes, disparos de mi gran amigo el intenso fotógrafo José María Perez Fernández, uno de los cronistas free lance de una gran parte de los recitales y conciertos que tienen lugar en este en este pueblo grandón con mar.


Ayeisha Manzanal Andrade, agachada, Alejandro Mallada, David González, Belo Susodicho y otros colegas.


David González.


Alejandro Mallada.


Belo Susodicho.


Belo Susodicho.


Alejandro Mallada y David González.


Belo Susodicho.


David González, Ayeisha Manzanal Andrade y Belo Susodicho.


Alejandro Mallada, David González y Belo Susodicho.


David González y Belo Susodicho.


David González.



Muchas Gracias a todos los que asistieron a esta historia.






lunes, 3 de abril de 2017

Entrevista a Montero Glez (en la que me cita):


Gracias a mi colega Raúl Fdez T. que me hace llegar esta entrevista al novelista Montero Glez, en la que el autor de Sed de champán, Pistola y cuchillo, Talco y bronce o El carmín y la sangre tiene a bien citarme. Gracias, tío... Te copio la pregunta y la respuesta en que me cita con unas palabras a mi juicio un tanto exageradas, pero que siempre suponen un empujoncito para seguir adelante en esta dura cuesta que es la escritura:


¿A qué otro autor recomendarías para ser entrevistado por este medio?

A un poeta que se llama David González y que es un tipo de una experiencia vital cercana al mejor Jean Genet. Para mí es el mejor de todos los que nos dedicamos a esto.


¿Ves por qué decía que Montero exagera un tanto? Bueno, te paso el enlace a la entrevista completa, que merece la pena leer:





domingo, 2 de abril de 2017

Cuestionario en Proyecto Genoma Poético + Cartel Timba Poética, con Alejandro Mallada y Belo:



Te dejo con el enlace a mis respuestas al cuestionario de Proyecto Genoma Poético:



Y con el cartel de la Timba Poética en la que participaré el próximo viernes 14 de abril. Esta será mi última intervención en una timba poética o en un recital propio en mucho, mucho, pero mucho tiempo, quizá para siempre:





sábado, 25 de febrero de 2017

Javier Vayá Albert: Ascendiendo a lo hondo (y 4):



EL FUEGO

A vuestra razón de excavadora,
a vuestra consigna de hambre,
a vuestras corbatas
con forma de mordaza,
a vuestro holocausto patrocinado.
Nosotros le escupimos versos
de rabia y calle, de incendio.
Creeréis que no pueden dañaros
hasta que al arder
os preguntéis de dónde vino
el fuego.







ZURDO

De niño,
en el colegio de monjas
aquella hermana abyecta,
bígama de Dios y Franco,
afirmaba que escribir con la izquierda
era obra del diablo.
Para erradicarlo
golpeaba las puntas de mis dedos
con una rígida regla de plástico.
Era su forma siniestra
de impartir bondad en la tierra.
Consiguió volverme diestro
sin sospechar quizá
que cada relámpago de dolor
en mis diminutas manos
no eran más que semillas
para convertirme de por vida
en zurdo.



Javier Vayá Albert. Ascendiendo a lo hondo. El Petit Editor, enero de 2017.

Poesía Norteamericana (71): Robert Frost:




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HACIA LA TIERRA

El roce del amor en los labios fue
tan dulce como pude soportar;
y una vez incluso me pareció excesivo;
vivía en el aire

que me atravesaba desde las cosas dulces,
cuyo flujo ¿era almizcle
de la parra oculta que brota
cuesta abajo al atardecer?

Tuve el remolino y el dolor
de los ramilletes de madreselva
que al cogerlos salpican
rocío en los nudillos.

Ansié fuertes placeres, pero
parecían fuertes cuando era joven;
el pétalo de la rosa
era lo que pinchaba.



Robert Frost.


Varios Autores. Al diablo con el amor. Punto de Lectura, 2005. Traducción de Raquel Vázquez Ramil.


viernes, 24 de febrero de 2017

Poesía Norteamericana (70): Jane Kenyon:




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EN LA ARBOLEDA: LA POETA A LAS DIEZ

Se acostó en el heno
y contempló las temblorosas
cabezas caoba del zumaque.

Una nube -enorme, tranquila
y digna- cubrió el sol
pero no, no pudo, apagarlo.

La luz surgió de nuevo.

Nada la arrancó entonces
de aquella alegría tan violenta
díficil de distinguir del sufrimiento.



Jane Kenyon.


Varios Autores. Al diablo con el amor. Punto de Lectura, 2007. Traducción de Raquel Vázquez Ramil.


Eladio Orta: 45 poemas tontos y 8 latigazos (1):



No hay bandera más bella
que la pluma de los pájaros.





y 1 veo veo

veo albañiles construyendo muros en el desierto

veo ojos ciegos de perros baldíos en el fango

veo el óxido de las corrupciones / favorecidas
por el plan de choque de las fiscalías

veo bisagras negras oxidadas / donde la mayoría
ve progreso y resplandor reluciente

veo significados adulterados
por los administradores
invisibles de la barbare

veo hileras interminables de avaros
saqueando el granero de la comundidad

veo la presencia de la sombra del jazmín
a mi espalda / pero en este país huele a desolación y
a aliño de paquetería en los paraísos fiscales

veo rabos relucientes de perros poetas
a escasos metros de la esquina fluvial
de la santísima calle de la merced

veo ojos opacos de buitres sobrevolando
la carnaza poética de mi muerte

veo la ceguera de las acumulaciones de hélices negras
bailando sobre las tapas de cajones blindados
en los escaparates del consumismo

veo alfombras voladoas paseando tiburones
disfrazados de santos caóticos
en el carnaval de los muertos vivientes

veo apaño y consenso en las gradas
del gran circo / eso veo / palabras
prostituidas en nombre de la democracia

veo niños con pies de zapatos en los ojos



Eladio Orta. 45 poemas tontos y 8 latigazos. Amargord Ediciones, 2016. Diseño de portada: Gsús Bonilla. Del prólogo: Daniel Bellón.


Poesía Norteamericana (69): Kenneth Rexroth:



EL LEÓN

El león es llamado el rey
de las bestias. Hoy en día hay
casi tantos leones
en las jaulas como fuera de ellas.
Ya lo sabes: si te ofrecen la corona, recházala.




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EL LOBO

No confíes en todo lo que escuchas.
Los lobos no son tan malos como los corderos.
Yo he sido un lobo toda mi vida
y tengo dos adorables hijas
para testimoniarlo; en cambio, podría
dejarte hastiado con historias
de tantos corderos que recibieron su merecido.



Kenneth Rexroth.

Varios Autores. This Be the Verse. 26 poetas de lengua inglesa del siglo XX. Be-uve-dráis Editores, 2003. Traducción de Armando Roa Vial.


jueves, 23 de febrero de 2017

Poesía Norteamericana (68): Denise Levertov:







OH PRUEBA y VE

El mundo no está
con nosotros lo suficiente.
Oh prueba y ve

decía el póster de la Biblia en el metro,
aludiendo al Señor, aludiendo
a todo lo que vive
en la lengua de la imaginación,

pena, misericordia, lenguaje,
mandarina, tiempo,
hay que respirarlos, morderlos,
saborearlos, masticarlos, tragarlos, transformar

en nuestra carne nuestras
muertes, y cruzar la calle, ciruela, membrillo,
vivir en el huerto,

estar hambriento y arrancar
la fruta.



Denise Levertov.


Varios Autores. Al diablo con el amor. Punto de Lectura, julio de 2007. Traducción de Raquel Vázquez Ramil.


Javier Vayá Albert: Ascendiendo a lo hondo (3):



PERRO RABIOSO

Me dedico a predicar tu nombre
en la esquina donde nos abrazamos.
Tan solo soy un perro rabioso y loco.
Protejo tu hueso.






A ESTE LADO DE LA TRINCHERA

Agota
manecer en el alba
de la derrota segura.
Intentar convencer de la guerra
a quien prefiere la comodidad
de la invasión no declarada.

Agota
resistir la munición cotidiana
el fuego cruzado de la ponzoña
el agravio y la bota mastodóntica
aplastando siempre un poco más.

A este lado de la trinchera
se duerme a pierna suelta
bajo un cielo surcado por bombas,
no alteran las sirenas
la tranquila conciencia.

Todo vale la pena
cuando te puedes ver reflejado
en el rostro del compañero,
en el puño cerrado hermano
mejor que en cualquier espejo.



Javier Vayá Albert. Ascendiendo a lo hondo. El Petit Editor, 2017.



Poesía Norteamericana (67): Louise Glück:





LEY NO ESCRITA

Interesante cómo nos enamoramos:
en mi caso por completo, del todo,
     y, oh, a menudo
así fue en mi juventud.
Y siempre de hombres aniñados,
amorfos, sombríos, que daban tímidas patadas
     a las hojas muertas:
como Balanchine.
Ni siquiera los veía como distintas versiones de lo mismo.
Yo, con mi inflexible platonismo,
con mi empeño en ver las cosas una a una,
me alcé contra el artículo indefinido.
Y así, los errores de mi juventud
me hundieron en la desesperanza,
      porque se repetían,
como suele ocurrir.
Pero en ti percibí algo ajeno al arquetipo,
una verdadera expansión, un optimismo
       y un amor a lo terrenal
que no conocía mi carácter. Con orgullo
bendije la buena suerte de tenerte.
La bendije por completo, al igual que aquellos años.
Y tú, a sabiendas y con crueldad
me enseñaste poco a poco el sinsentido
        de esa palabra.



Louise Glück.

Varios Autores. Al diablo con el amor. Punto de Lectura, julio de 2007. Traducción de Raquel Vázquez Ramil.


miércoles, 22 de febrero de 2017

Poesía Norteamericana (66): Jane Hirshfield:




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DA CAPO

Coge el agotado corazón como un guijarro
y arrójalo lejos.

Ya no queda nada.
Ya la última onda se extingue
en la maleza.

Al volver a casa, corta zanahorias, cebollas, apio.
Dóralos en aceite antes de añadir
lentejas, agua y hierbas.

Añade luego castañas asadas, un poco de pimienta, sal.
Por último, queso de cabra y perejil. Come.

Puedes hacerlo, créeme, es legítimo.
Vuelve a comenzar de nuevo la historia de tu vida.



Jane Hirshfield.

Varios Autores. Al diablo con el amor. Punto de Lectura, julio de 2007. Traducción de Raquel Vázquez Ramil.


Poesía Norteamericana (65): Galway Kinnell:




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LA PROMESA

Cuando el amante
se va, la promesa aunque
rota permanece, ese
rastro de eternidad que el amor
esparce entre nosotros
se mantiene, para dar
dignidad al sufrimiento
e intensificarlo.



Galway Kinnell.


Varios Autores. Al diablo con el amor. Punto de Lectura, julio de 2007. Selección de Mary D. Esselman y Elizabeth Ash Vélez. Traducción de Raquel Vázquez Ramil. 








Poesía Norteamericana (64): Ai (2):




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TODO: ELOY, ARIZONA, 1956

Esta choza, donde mi niño duerme de espaldas
así como el sabueso le enseñó;
camino, zebra negra, con una franja blanca;
moneda en mi bolsillo para chicle;
crees que eres todo lo que tengo.
Pero cuando el camión se detiene
y sale el conductor,
me siento a la sombra y meneo cada dedo
dejando la mano para lo último.

Él es llaves, llantas, un fuego encendido en su vientre
en el café de adelante.
Soy uñas rojas de los pies, corpiño azul ceñido,
combinación negra.
Es mío esta noche. No lo conozco.
Sólo puede herirme por pedazos.



Ai.


Varios Autores. Nuevas voces de Norteamérica. Plaza & Janés Editores, 1981. Traducción de Claribel Alegría y D. J. Flakoll. 

martes, 21 de febrero de 2017

Poesía Norteamericana (63): Gregory Orr:



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CASAS DERRUMBADAS

En el bosque, al norte de Nueva York,
un muchacho busca los cimientos
de casas derrumbadas.

Escarba con las manos
bajo capas de hojas y tierra sucia,
buscando botellas viejas.
Se las lleva a su madre
que las lava en el fregadero
y las pone en el pretil de la ventana
donde relampaguean verdes y azules.

Años más tarde se detiene
en la noche ante una casa en ruinas.
Se arrodilla junto a un hoyo y mira hacia abajo:
hay agua al fondo del pozo,
una luna luna negra; el rostro de su madre
flota en la superficie.



Gregory Orr.

Varios Autores. Nuevas voces de Norteamérica. Plaza & Janés Editores, 1981. Traducción de Claribel Alegría y D. J. Flakoll.


Poesía Norteamericana (62): Beth Ann Fennelly:







AL PEDÍRSELE UN BONITO RECUERDO DE SU PADRE,
LE VIENE A LA MENTE EL CAMPO WRIGLEY

Si bebía bajo el sol era distinto:
no podía ser malo. Repentino, loco,
atacado de risa me compraba
dos helados diciendo, Uno para cada mano.

Medio inning caliente lamía el Buen Humor
que me escurría por las muñecas. Mi madre-ave
antes, al llenarme los bolsillos de bloqueador,
me lo advierte: Ten cuidado.

Así, atrapada en sus rodillas, sostenía
su Estilo Antiguo en ambas manos,
y él salpicaba mis mejillas de loción
canturreando Mi princesita india.

Home run: las velludas nucas de adelante
saltaron, muslos arrancados de las verdes gradas
para unirse al violento festejo. Papá
me apretaba y decía, Ten cuidado,

ten cuidado. Pero, ¿por qué tener cuidado
si su grueso brazo me rodeaba los hombros,
bajo un sol alto y sonriente, como un home run,
en la esquina superior derecha del cielo?



Beth Ann Fennelly.

Varios Autores. Líneas conectadas, Nueva poesía de los Estados Unidos. April Lindner Editor, 2006. Traducción de Ana Elena González Treviño.


Javier Vayá Albert: Ascendiendo a lo hondo (2):







LIMBO

Supongo que estarás ocupada
con lo que sea que haga la gente cuerda,
cosas como vivir
o al menos intentarlo.
Debe ser viernes, sábado o lunes en el mundo
mientras yo me dedico a escribirte
versos onanistas para mantenerte de este lado.
Absurdamente de mi lado.
Y te lloro, me masturbo, te venero,
cualquier cosa que te retenga aquí.
Aunque sea una forma corrupta de recuerdo.
Garabateo agradecidos espectros,
emisarios raquíticos que envío en manada
a escarbar en la superficie
en busca de algún rastro de tu agua.
Migajas de luz, resquicios de magia,
con los que alimentar la eternidad
de los segundos sin ti.
Supongo que estarás ocupada
con lo que sea que hace la gente viva,
cosas como mantener la cordura
o al menos intentarlo.
No sé qué día es en este limbo que me he fabricado
a tu divina imagen e improbable semejanza.
En este búnker que niega mi existencia
en favor de la tuya.
Mientras me dedico a escribir versos
que tan solo quieren ser agradecidas misivas
por el regalo de haber asistido alguna vez
a una porción del milagro de tus días.



Javier Vayá Albert. Ascendiendo a lo hondo. El Petit Editor, enero de 2017.


lunes, 20 de febrero de 2017

Poesía Norteamericana (61): Sherman Alexie:




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LA EXAGERACIÓN DE LA DESESPERANZA

Abro la puerta

(esta chica india escribe que su hermano trató de colgarse
con un cinturón apenas dos semanas de que su otro hermano se colgó

y este indio nos dice que cuando estaba en el internado
cinco sacerdotes se lo llevaron a un cuarto de atrás y lo violaron varias veces

y esta india sin hogar se dedica a pedir limosna, y cuando le pregunto
por su tribu, me dice que anda caliente y se agacha delante de mí

y este indio sin hogar es tío de un indio
que escribe para un gran periódico de la ciudad, así que ahora ya los conozco
a los dos

y este niño indio llora cuando se sienta con nosotros a la mesa
porque nunca supo lo que era que su familia se sentara en la misma mesa

y esta india le nació a una india
que la vendió por un seis de cerveza y un paquete de cigarros

y este poeta indio tirita debajo de la autopista
y pide limosna para juntar el suciente dinero para comprar lápiz y papel

y este chico que bailó en el festival pierde el sentido
y se despierta desnudo, sin recordar lo que pasó la noche anterior, y todo
su atuendo ha desaparecido

y esta es mi hermana, que espera por años un águila, se lad an,
y la guarda con sus primos, que luego le dicen que desapareció

y este es mi padre, cuya madre murió de tuberculosis
no mucho después de que él nació, y por eso mi padre ha de oír fantasmas que tosen

y esta es mi abuela que vio, antes de que llegaran los blancos
tres cuervos de cuello alto, y supo que iba a cambiar nuestro Dios)

e invito al viento a entrar.



Sherman Alexie.


Varios Autores. Líneas conectadas, Nueva poesía de los Estados Unidos. April Lindner Editor, 2006. Traducción de Gabriel Linares González.


Poesía Norteamericana (60): Diane Thiel:




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CAMPO MINADO

Corría con su amigo de ciudad en ciudad.
Estaban en algún ligar entre Praga y Dresde.
Él tenía catorce años. Su amigo era más veloz
y conocía un atajo que podían tomar entre los campos.
Dijo que cultivaban lechugas en uno de ellos,
y no habían comido en todo el día. Su amigo se adelantó corriendo,
cual conejo desmandado entre la hierba;
giró la cabeza, miró hacia atrás una vez
y su cuerpo quedó esparcido por todo el campo.

Mi padre nos lo contó, una noche,
y luego siguió cenando.

Los llevaba consigo, los campos minados.
Los cargaba bajo sus buenas intenciones.
Nos los dio, en todo el peso de su ira,
en los moretones que nos cubríamos con las mangas.
En la manera en que lanzaba cosas contra la pared:
una radio, que si siquiera era nuestra;
un melón que, una vez, se partió como cabeza.
En la manera en que todavía esperamos, años después y a continentes de distancia,
que algo explote en cualquier momento,
para seguir corriendo solos
con una visión así
solo unos segundos detrás.



Diane Thiel


Varios Autores. Líneas conectadas, Nueva poesía de los Estados Unidos. April Lindner Editor, 2006. Traducción de Mario Murgia Elizalde.


Poesía Norteamericana (59): Lawrence Raab:




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ADIVINANZA

Esa luna, por ejemplo-
una astilla de uña,
la abertura más pálida.
Y esas estrellas-
se destiñen ahora
pero siempre estaban destiñéndose.

De la tarde tomo
lo que necesito para aguantar
el estupor de la mañana y el mediodía.

Agua-en honor a la compañía.
Fuego en la colina.

Cada noche te enseño este
cono blanco de ceniza. Cada noche te digo:

Pero no guardo nada para mí.

Setos y campo,
curva del camino.
Mesa y libro,
ataúd en el sueño.

Todo lo que se asienta
en la tierra
vuelve a la luz
a su tiempo.

Otra vez te digo esto
y tú lo crees.
Y tomas lo que necesitas
y piensas que es tuyo.



Lawrence Raab.

Varios Autores. Nuevas Voces de Norteamérica. Plaza & Janés Editores, 1981. Traducción de Claribel Alegría y D. J. Flakoll.


domingo, 19 de febrero de 2017

Javier Vayá Albert: Ascendiendo a lo hondo (1):




LOS POETAS SUICIDAS

Hablan demasiado ustedes
de los poetas suicidas
despreciando la inherencia
de ambos términos.
Como si hubiese otra manera
de ser suicida
o ser poeta.
Mayor inmolación que el verso,
trapo sucio con complejo de bandera.
La consciencia meridiana
de que de no cortarse las venas,
te matará el hambre
          -o peor aún-
acabará haciéndolo
la vida.






LA VIRTUD DEL ANIMAL

Para Álex Portero

Y entonces aceptaremos
la noche.
Abandonaremos el camino
con desprecio.
Abrazaremos la frondosidad
del bosque.
Dedicados a amamantar sombras
y recoger
ramas para tu corona, para mi cornamenta huesos.

Por único vino elegiremos de nuestros cuerpos
el viñedo.
Acecharemos tras nuestros hermanos árboles ungidos
en elegancia de barro.
Nuestro hogar será la hoguera, nuestra desnuda danza ebria
su mayor ofensa.
Obtendremos la virtud del animal, la dignidad innegociable
de la fiera.
Seremos los primeros de muchos o los últimos de todos.
Tampoco nos importará.



Javier Vayá Albert. Ascendiendo a lo hondo. El Petit Editor, enero de 2017. Del prólogo: Álex Portero. De la portada: Nadia Grau. 

Poesía Norteamericana (58): Maura Stanton:





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EXTRACTOS DEL DIARIO DE ELISA LYNCH

1. Mayo, 1866

La distancia no importa, Francisco,
nada importa, ni los puros, ni la yerba mate,
ni el cognac restañando el dolor de dientes negros.
El jardín violento siempre fue tierra suculenta.
La muchacha guaraní, desnuda y loca en los arbustos
soy yo en realidad tirando de tus genitales.
Hagamos a un lado el detalle, tu altura, mi cabello
volviéndose gris en la nuca y todo el lenguaje
apretado locamente en el canto o en el Thesaurus.
La piel es el único país a salvo; desafía
incluso a mi pesadilla de ballenas podridas en la playa
convertidas en barcos fantasmales en el Chaco.
La ruta a través de cualquier parte es bosque achaparrado
brillando con culebras y cazadores de cabezas.
¿Cómo podemos
sobrevivir solos? Sin rastros, sin agua,
sin cielos delineados, sin instinto o destino.



Maura Stanton.

Varios Autores. Nuevas voces de Norteamérica. Plaza & Janés Editores, 1981. Traducción de Claribel Alegría y D. J. Flakoll.


Poesía Norteamericana (57): Larry Levis:




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UN POEMA DE CABALLOS

Tus amigos afirman. Sus miradas son como chozas
en las que alguien abandonó sus herramientas.
Quizá ya has empezado a morir.
Alguien tropieza contra ti y echa raíces,
un matojo retaco, desinteresado.

Así que trabajas hasta tarde en la oficina
mientras un mozo pasa la aspiradora.

Adelantas en el papel vacío.
Pasas el benigno guiño blanco.
Encuentras los pantalones oscuros de tu padre,
las horquillas de tu madre,
los tomas en tus manos,

mientras las cárceles se cierran en Santiago
y las heridas del caballo
son lugar común. Brillan en la lluvia
fuera de la cárcel y no dicen nada.

Era 1946, la guerra había pasado.
Tu padre colgó sus pantalones en la cama.
Tu madre se desnudó y sacudió el cabello.
Se acercaron. Mientras tú comenzabas
le vendaron los ojos al caballo y lo llevaron más lejos
por el risco mientras las sombras
se ponían sus guantes uno a uno y se alejaban
y lo dejaban solo.



Larry Levis.

Varios Autores. Nuevas voces de Norteamérica. Plaza & Janés Editores, 1981. Traducción de Clarible Alegría y D. J. Flakoll.