Diseño de portada: INÉS PRADILLA sobre una Fotografía de JOSÉ MARÍA PÉREZ FERNÁNDEZ

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Necesitáis personas como yo... Necesitáis personas como yo para señalarlas con el dedo y decir: Ese es el malo... Y eso, ¿en qué os convierte a vosotros? ¿En los buenos?... No sois buenos... Simplemente sabéis esconderos. Sabéis mentir... Yo no tengo ese problema. Yo siempre digo la verdad, incluso cuando miento:

Tony Montana
Cómo ha cambiado irremediablemente mi vida. Siempre es el último día de verano y me he quedado fuera en el frío sin una puerta para volver a entrar. A lo largo de mi vida he dejado pedazos de corazón aquí y allí y ahora apenas me queda el suficiente para seguir viviendo. Pero fuerzo una sonrisa, sabiendo que mi talento sobrepasaba con mucho mi ambición. Ya
no hay caballos blancos ni mujeres guapas en mi puerta:

Georges Jung

domingo, 31 de julio de 2016

(Tras)lúcidas (22): Vanesa Pérez-Sauquillo:









NO es una llamada.
Sólo trato
de expulsar
tu nombre de mi cuerpo.
Tu nombre que es mi cuerpo.



Vanessa Pérez-Sauquillo.

Varios Autores. (Trata)lúcidas. Bartleby Editores, 2016.


(Tras)lúcidas (21): Sandra Santana:









DE LA CARESTÍA DEL ARGUMENTO O
QUÉ SE HIZO DE LO INENARRABLE

El tema es desde luego intratable.

No fue lo que dijimos,
no fue lo que dejamos por decir, tampoco
desembocó en una decisión.

Apenas se lastimó nuestro tejido
argumental dejando un espacio
abierto para lo porvenir.



Sandra Santana.

Varios Autores. (Tras)lúcidas. Bartleby Editores, 2016.


(Tras)lúcidas (20): Leire Bilbao:








MEMORIA

Primero olvidé mi nombre.
Más tarde, olvidé para qué empleaba mis manos,
para qué servían las palabras
y el significado exacto del dolor.

Primero olvidé mi nombre.
Más tarde, todas las esperanzas depositadas en mí,
a quién debía sonreír,
a quién asirle la mano.

Desde que olvidé mi nombre
apenas me acuerdo de nada.

En ese preciso instante, comencé a crear.



Leire Bilbao.

Varios Autores. (Tras)lúcidas. Bartleby Editores, 2016.


sábado, 30 de julio de 2016

Tiende tu mano (1):







SOMNOLIENTO

Por la ventana entra el sol
y mi perro vuela
y me mata de vez en cuando.

Sus ojos brillan cuando le da la Luna y
la Luna llora, los peces ríen.

La Tierra se derrite, las mariposas comen zanahorias,
los conejos tienen alas, los humanos respiran agua
y la música sale por la ventana.

El colegio arde en llamas... Menos mal que es de madrugada
y todo esto, es un sueño que no sirve para nada.



Poema colectivo de 5º A

Varios Autores. Tiende tu mano. Editorial Lumen Rosetta, 2016.






(Tras)lúcidas (19): Carmen Garrido:








QUERENCIA y ARTE DE LOS MILAGROS

Tú no crees en las leyes de la gravedad,
pero derrites los severos para que los copos al caer afilen los
        cantos de las calaveras.
Desmientes la existencia de los agujeros negros,
pero los atrapas y los envuelves en una fórcola,
que guía estos cirros, hasta convertirlos en garúa a pie de
        fosa abisal.
Arqueólogo de mis pies, los descubriste a la intemperie del
        barrizal,
como la cerillera de Hölderlin,
y alejaste el frío que devoraba mis miembros paralizados,
encendiendo fogatas en la noche del solsticio.
Arribas a éste, tiempo de hielo.
"Sólo es una glaciación, pronto llegará la época dulce de las
         cabañuelas".
Y en el día más largo del año me convences
de que transcurrirán siglos hasta la caída del primer
         relámpago.
Compones música sobre los trigos y los verdeas en tu
         condición de dios.
Por todo eso eres mío.
Porque no crees en los milagros, pero todos los días
         aumentan tus prodigios.



Carmen Garrido.

Varios Autores. (Tras)lúcidas. Bartleby Editores, 2016.


Asalto al Parnaso (y 4): Julio del Pino:




APUNTES PARA NUEVAS CORRESPONDENCIAS
VOCÁLICAS

A negra, E negra, I negra, U negra, O negra;
sobre fondo blanco.

Times New Roman
12 puntos
interlineado simple.







BITÁCORA DE UN PSICONAUTA
(CONDENSACIÓN)

Una noche fungináutica
me vino el origen
como por error.

(La) origen:
tiene el rostro de una
Madre.



Julio del Pino.

Varios Autores. Asalto al Parnaso. Ediciones del 4 de agosto, 2016.


viernes, 29 de julio de 2016

Baresías (y 2): José Carlos Díaz / Stephane Furber:








BLUE MOON

Ella descorre las cortinas
y abre las contraventanas.
Deja que la luz azul de la luna
se acueste entre nosotros.
Entorna entonces los ojos,
se me agarra a los hombros
y oigo cómo respira en mi cuello
con un ritmo de oración asustada,
una plegaria que apenas si entiendo
y que sin embargo me hace bien.
Nunca pude imaginarme
amando a una mujer de tal manera,
tan desarmadamente despacio,
como si nos hubiéramos quedado solos
sobre la faz de la tierra.



José Carlos Díaz.


Asalto al Parnaso (3): Dani Izquierdo:







PÓRTICO DE LA GLORIA

Las palabras conservan el olor,
el calor y el temblor
del cuerpo que las dice.
Como las casas antiguas,
las palabras amagan recuerdos
frente a la chimenea,
ventanas cegadas con vistas al ayer,
rincones desnudos donde paliar
la infancia o avivar la derrota.

Como las casas antiguas,
las palabras ondean banderas de piedra
sobre la crin del tiempo...
en la frágil cornisa de tu fragilidad,
ajenos al paso incombustible de las horas,
hacen el amor
los desengaños y la muerte.



Dani Izquierdo.

Varios Autores. Asalto al Parnaso. Ediciones del 4 de agosto, 2016.



(Tras)lúcidas (18): Ariadna G. García:








DICES
que te hubiera gustado
nacer en otra época.

Imagino tus días
despejando la nieve del camino,
ordeñando las vacas,
pescando por las noches en el hielo,
desalando un arenque,
preparando la sauna,
encendiendo una hoguera.

Un programa de acciones
eficaz
para sobrevivir

en nuestro propio tiempo.



Ariadna G. García.

Varios Autores. (Tras)lúcidas. Bartleby Editores, 2016.


jueves, 28 de julio de 2016

(Tras)lúcidas (17): Carmen Camacho:








DUELO A GARROTAZOS

A Ainara, que me contó que, ante la acechanza de la policía
al pueblo tunecino durante la Revolución de los Jazmines,
las gentes se reunían al caer la noche para sentirse juntas.


Cuando los que se aman menos
vieron cómo
            tú y yo
                      nos arrancábamos
            la una del otro
            el otro de una
a descarnadas dentelladas

corrieron a abrazar a sus amantes
entre todos encendieron un fuego
se oyeron decir gracias por favor
alma mía lo siento y
mirándose a los ojos por vez primera
prometieron cuidarse
hasta de sí mismos

Juntos
en vilo

la noche
de nuestra mutua muerte
ningún amigo pudo
ni dormir ni a solas



Carmen Camacho.

Varios Autores. (Tras)lúcidas. Bartleby Editores, 2016.

Asalto al Parnaso (2): María Coduras:







LA ESCENA

La escena vacía.
El foco apuntando al rostro desencajado,
la misma mueca de payaso
interpretando (siempre).
Butacas vacías:
"Palabras, palabras, palabras..."
(fue Hamlet).
La nada delante,
     fracaso,
muchos y vanos papeles,
     mercado,
irónico porte y máscaras,
     disfraz...
¿Quién soy?
Nadie responde.
¿Y el mundo?

...

La escena vacía.



María Coduras.

Varios Autores. Asalto al Parnaso. Ediciones del 4 de agosto, 2016.


miércoles, 27 de julio de 2016

Cristina Morano: Hazañas de los malos tiempos (1):




CONOCES

¿Conoces esas noches en que el mundo, / todo el mundo, hasta lo más íntimo / es un peligro para ti? / ¿Y conoces esas noches en que eres tú / el peligro para el mundo?







MIRÉ  al ponente largo rato. Él se dio cuenta, se abrió la camisa, se redituó en la silla y se tocó el anillo de casao. Cuando le pedí un cigarrillo en el descanso me dijo que tenía un hijo de pocos meses, luego añadió, "mi verdadero nombre es Juan".



Cristina Morano. Hazañas de los malos tiempos. Newcastle Ediciones, septiembre 2015. 



(Tras)lúcidas (16): Olga Novo:









ANUNCIACIÓN (fragmento)

A ti no vino a anunciarte ningún ángel de pan de oro
no
ni yo tenía la hermosura febril de una virgen
ni fui arrastrada por el lenguaje flamígero de un mandato divino
ni descendió sobre mí la gracia como un canon de contratenores
que podría reventarme como un cristal el alma si es que la tuviese...

No.

Yo solo entré con mis pequeñoos poros en la solemnidad del amor
y agarrada a una raíz milenaria deseé
que te enroscases a los injertos del placer y crecieses
como una planta carnivora de mí



Olga Novo.

Varios Autores. (Tras)lúcidas. Bartleby Editores, 2016.



Asalto al Parnaso (1): David Bendicho:









XVI

Es triste tu sonrisa.
Gema azur que con tus alas
Sostienes al cielo.
Es triste tu alegría...
Pues sabes que son ellos
-y no tú-
Quienes a punta de holocausto
Te obligan a querer vivir.



David Bendicho.

Varios Autores. Asalto al Parnaso. Ediciones del 4 de agosto, 2016.


martes, 26 de julio de 2016

José Carlos Díaz: Convalecencia en remior (y 3):








LLUVIA DE VERANO

Una insistente lluvia
empapó esta tarde el jardín.
El olor de la tierra
tuvo entonces la consistencia
de una niebla muy tenue.
Y desde la ventana,
el desorden de todo
lo que se había abandonado al aguacero
se parecía al rostro del verano
cuando se despide.



José Carlos Díaz. Convalecencia en remior. Heracles y nosotros, 2015.



(Tras)lúcidas (15): Miriam Reyes:









PERO lo inútil
es también parte de lo necesario

entre tu hombro derecho y tu hombro izquierdo
se extiende una explanada

hay hierba en tu pecho y una pendiente
por la que me tiro rodando

como un carrete de hilo
antes de saber amar



Miriam Reyes.

Varios Autores. (Tras)lúcidas. Bartleby Editores, 2016.



Baresías (1): Johnny Gafapasta:







AGUACERO

Hay demasiadas cosas que decir
y mil maneras de perderse,
pero hace tiempo comprendí
que nunca nadie es tan fuerte.

Con tantos golpes ya,
no sangran mis heridas;
perdido en una ilusión,
no encuentro mi salida.

Ahora tan sólo busco volar
entre tanta gente de pie
y todo permanece en orden
perdido dentro de mi ser.

Mis sueños ganan a mis miedos
en esta lucha fuera de mi nivel.
Yo seré mi última bala
buscando algo en lo que creer.

Mientras me encuentro envuelto en llamas
siento algo frío entre mis dientes.
Ningún tipo de mar en calma
formó a algún marinero valiente.

En los versos rotos de mi banda
un aguacero se suspende.
En este tiempo vacío
no ha conseguido vencerme.

Ahora tan sólo busco volar
entre tanta gente de pie
y todo permanece en orden
perdido dentro de mi ser.

Mis sueños ganan a mis miedos
en esta lucha fuera de mi nivel.
Yo seré mi última bala
buscando algo en lo que creer.



Johnny Gafapasta.


lunes, 25 de julio de 2016

Eva Delgado: Donde mueren los recuerdos:



NOS CONOCIMOS en la primavera de 1898. Apareciste sin más en el pueblo. Nadie sabía muy bien quién eras, ni de dónde habías salido pero tu desparpajo y saber estar encandilaron a casi todo el mundo dejando de lado el pequeño detalle de averiguar qué te había traído a Olmos. Un par de mentiras bien contadas y todo el mundo quedó satisfecho. Menos mi padre; el nunca se fió de ti, y en cuanto a mí: a mí me conquistaste con una simple mirada, eso solo bastó para caer rendida a tus pies. Sólo era una niña.






   MI EMBARAZO ya se notaba mucho, y todo el mundo me daba la enhorabuena preguntando y felicitándome porque, al parecer, ese embarazo sí llegaría a su fin. 
   Tú estabas radiante. Se te había metido entre ceja y ceja que lo que llevaba en la barriga era un niño, y no parabas de decirle a todo el mundo los planes que tenías para cuando naciera. Yo, a veces, te tomaba de la mano para tranquilizarte y aclarar que, hasta que no asomara la cabecita, no podíamos aventurarnos a decir lo que era. Pero no me escuchabas.
    Siempre se tenía que cumplir tu santa voluntad.



Eva Delgado. Donde mueren los recuerdos. PiEdiciones, 2015. Fotografía y diseño de cubierta: Puri Sánchez P.

(Tras)lúcidas (14): Begonya Pozo:









ANZUELO

Una palabra antigua se te clava en la piel
entre la luz de imágenes nítidas:
como si fueras una almohada, un trapo o una falda,
unas manos alzan tu vuelo inseguro
desde la terraza hasta la ventana del segundo piso.
Todo en equilibrio. Todo tan falsamente irrelevante.
Todo casi olvidado, como el gesto de las manos
que buscan con rapidez el anzuelo y la cuerda,
que te enseñan el arte de la paciencia cotidiana
y que hacen del tiempo del amor el vestido más deseado.
Alguien te ha pedido un anzuelo esta mañana de abril
y has sabido que hay vidas que caben en una sola palabra.



Begonya Pozo.

Varios Autores. (Tras)lúcidas. Bartleby Editores, 2016.


José Carlos Díaz: Convalencia en remior (2):









PATRIA

No pienso a menudo en patrias.
Procuro escribir sin imposturas
y no le encuentro fácil
acomodo en mis poemas
a según qué palabras.
Pero si acaso pensara en patrias,
tomaría la palabra oficial,
como al dios de la iglesia, en vano.
Y si por capricho de una metáfora
la volviera por un momento
palabra íntima y minúscula,
pudiera sugerir,
                         sólo entonces,
que esa recogida patria mía
tendría por única frontera
todo lo poco que de verdad amo.



José Carlos Díaz. Convalencia en remior. Heracles y nosotros, 2015.


domingo, 24 de julio de 2016

Gente de Nod (y 3): José María Fonollosa:







Si pudiera volver a mi pasado...
A aquella adolescencia ingenua y tímida.
A la incógnita que representaba
para mis familiares, para mí,
mi porvenir repleto de promesas.

Yo sería importante y poderoso.
No sabía por qué, cómo ni cuándo.
Pero ello no importaba. Lo sería.
Estaba destinado a grandes cosas.

Los diarios dedicáranme amplias páginas.
Tendría que firmar miles de autógrafos.
Y fuera mi intelecto celebrado.

Me admirarían todos. Aun aquellos
que me mostraran sólo indiferencia.
Un día no sé cómo, por qué, cuándo,
yo sería importante y poderoso.

Todo ha salido mal. Quizá no he hecho
bien las cosas. No di con la manera
apropiada, tal vez, para que salgan
bien las cosas. O porque emprendí cosas
que nunca me podrían salir bien.



José María Fonollosa.

Varios Autores. Gente de Nod. KRK Ediciones, 2016.

(Tras)lúcidas (13): Esther Muntañola:








ES DEMASIADA NOCHE

Se te van rodando las palabras
como nudos de hierba que el viento arrastra.
No es cobardía escribir,
aunque todo pasa.
Hasta esa tarde que arañó tanto la luz,
hasta esos ojos que miran con tanto amor
se irán al olvido,
las bocas que besamos,
las promesas que incumplimos,
el vago verdor de la tierra en invierno,
el nombre de las cosas.



Esther Muntañola.

Varios Autores. (Tras)lúcidas. Bartleby Editores, 2016.

Dani Orviz: MassaSlam:






PERO CON FUNKY !

Apareces,
y te pasas más o menos nueve meses
habitando una parcela de la inopia
que ya tomas como propia,
sin más arte, más deber ni más castigo
que chupar la deliciosa sopa boba
del tubito de tu ombligo
hasta que un día cualquiera
en un golpe de cadera que hace ¡POM!
a traición, te escupen fuera...

... pero con funky.

Y qué mundo
que te espera ya pa`fuera del asunto,
lleno de malencarados caballeros
que te brindan el tequiero
de una hostia en el trasero
y te van poniendo firme el esqueleto
inculcándote el consabido respeto
al objeto que se paga con dinero, al panfleto y al relojjjjjj
al relojjjj
al reloj que cada día que amaneces
va marcando cómo creces, cómo aprendes
y en un patio
con los derrumbados muros color acre
donde el ratio acumulado de mediocres vale más que un potosí,
de losprofes, de los compas y gachís
y de todo capullito de alhelí
que pasaba por allí
sin parar, te llueven hostias...

... pero con funky.


Qué carrera
que has acabado sacando, cacho fiera...
Estudiante destacado de la cloaca y, como traca final,
licenciado donde Ciencias de la Caca,
rellenando tu vacío espiritual
con el subidón de cuatro mete-sacas,
quinto, graduación y ¡PLAKA!
disparado hacia el mercado laboral
donde, en el marco real de una oficina,
de ocho a seis con media hora de cantina,
por rutina, haces el gili...

... pero con funky.

Pero lavil recesión y la zozobra,
de repente, ponen la cobra en acción.
Y te pasas de tener un sueldo fijo
a verte, de sopetón,
en la cola con toítos los que sobran.
Y aunque sufres, y te exprimes, y te obcecas
en pagar los plazos de las hipotecas
tus remesas acaban quedando secas
y llega el día en cuestión
en que el franco chupatintas de tu banco
en una breve reunión
va y te informa sonriendo que le debes
más de un cuarto de millón.
Y con modos de mafioso de Sicilia
te larga una preferente que te exilia
con toíta tu familia
a vivir debajo de un puente...

... pero con funky.

Y pasa hambre... pero con funky.
Y tienes frío... pero con funky.
Y estás enfermo... pero con funky.
Y te haces viejo... pero con funky.

Y vas al hoyo...

... y al llegar al hoyo llega el momento de darse cuenta de que llevas
toda la vida bailando para otros sin saber por qué. Siguiendo un ritmo
de funky que otros te han mandado sólo para llegar al último
momento de tu vida y darte cuenta en un segundo mortal de revelación de
que no hay música, de que no hay baile, de que no hay nada. Porque
no somos nada, porque no somos nada. NO SOMOS NADA...

... pero con funky.


No somos nada... pero con funky.
No somos nada... pero con funky.
No somos nada... pero con funky.



Dani Orviz. MassaSlam. Ediciones Fantasmas, abril 2016.



sábado, 23 de julio de 2016

José Carlos Díaz: Convalencia en remior (1):









LES FAUX-MONNAYEURS

Navegué siempre al cabotaje,
sin alejarme nunca de los muelles,
sin alejarme siquiera del noray
que me tenía como a un perro
sujeto de una argolla.

Mi vida resultó un falso monedero
y sólo perdiéndola de vista
dejaría detrás de mí por fin
el rastro de sus migas de oro:
los muchos años malgastados
por un ciego temor a los océanos.



José Carlos Díaz. Convalecencia en remior. Heracles y nosotros, 2015.



(Tras)lúcidas (12): Yaiza Martínez:









JENABE

abre el ojo de la mostaza,
escucha, navega
sin interpretación
de las cartas
se alimenta
sobre la clorofila
por el pigmento
da razón
a la luz



Maiza Martínez. (Tras)lúcidas. Bartleby Editores, 2016.

Gente de Nod (2): Macarena Trigo:








Hay una monja en mí, muy silenciosa,
y una puta también y una maestra,
y soy rara princesa sin su sapo,
y a ratos la borracha que en la noche,
y la madre de todos, la olvidada,
la abuela a la que nunca se visita.

Hay una idiota en mí, mala persona,
una celosa infiel, una lagarta,
y una actriz sin estrella y una diva,
y hay también una niña que en la noche,
y hasta una institutriz muy de otro siglo
y una musa desnuda que posara.



Macarena Trigo.

Varios Autores. Gente de Nod. KRK Ediciones, 2016.


viernes, 22 de julio de 2016

(Tras)lúcidas (11): Nuria Ruiz de Viñaspre:









POEMA DE AMOR o LEY DE TALIÓN

habría que escribir libros blancos
ya no sirven las palabras
o por el contrario
escribir
libros como bombas
y sali a bombardear el mundo.



Nuria Ruiz de Viñaspre.

Varios Autores. (Tras)lúcidas. Bartleby Editores, 2016.



Dudu Fdez.: A favor de inventario (y 2):



ACTITUD

No poner la otra mejilla.
Poner todo el cuerpo
a disposición del dolor.







LÍMITES DE LA POESÍA

Hay lugares
en los que la palabra
resulta superflua e innecesaria.
En lugares como esos
sólo es necesaria la lengua.



Dudu Fdez. A favor de inventario. Edición de autor, 2016.



Raúl Parra & Marc Aguilar: Fatou (y 3):






CORAZÓN DE BARRO

Ponte encima, corazón,
que quiero ser el alfarero
para ese cuerpecito de por sí suave,
hecho de la mejor de las arcillas.

Espero que mis manos
estén a la altura
de ser el mejor.

Pero qué difícil es modelar
un corazón de barro
que parece piedra.



Raúl Parra & Marc Aguilar. Fatou. Edición de autor, 2016.





jueves, 21 de julio de 2016

Gente de Nod (1): Karmelo C. Iribarren:








LA FECHA

Primero miramos
la foto,
y no pasó nada.
Pero después
vimos la fecha
al dorso,
y el momento
adquirió
otros matices.

Y no tuve
más remedio
que acariciarte
un poco
la nostalgia.



Karmelo C. Iribarren.

Varios Autores. Gente de Nod. KRK Ediciones, 2016. De la selección Emma Cabal. De las fotografías: Alejandro Nafría.



Nota de David González: Esta antología consta de 19 poetas, 19 poemas y 19 fotografías. Es decir, no podré hacer como tengo por costumbre cuando posteo antologías y subir 1 poema de cada autor. Así que me limitaré a tres entradas. No obstante, creo importante dar a conocer la nómina de poetas: Alba González Sanz, Alberto García Teresa, Alexandre Crespo, Alfonso Brezmes, Ape Rotoma, Carlos Vara, Elvira Laruelo, Emma Cabal, Gioconda Belli, Inma Luna, Javier Cánaves, José Mª Fonollosa, Karmelo C. Iribarren, Macarena Trigo, Mariano Crespo Martínez, Miguel Méndez Camacho, Nacho Vegas, Roger Wolfe y Sofía Castañón.


(Tras)lúcidas (10): Cristina Morano:









EL ANIMAL QUE NO ERES

No, tú no eres un animal.
Tú no obedeces
ciegamente, ni al dolor respondes
con aullidos. No has nacido
en el lugar previsto, ni has sido separado
de tus juegos para la educación.
Nadie te confina en recintos
protegidos, ni vigila tu ocio
ni escancia tu comida a horas previstas
en platos estándar. No entregas
tus crías al sistema, ni tu placer a las normas.
No,
tú no eres un animal.
Estás seguro.



Cristina Morano. 

Varios Autores. (Tras)lúcidas. Bartleby Editores, 2016.


Maeve Ratón: Arritmias (y 3):



TIERRA

Hoy la vida muda,
guarda
el secreto de los caídos.







CASTILLO DE NAIPES

Me aplauden los miedos.

Inspiro se hálito franco.

Me es dada la enhorabuena:
los he consumado.

Se miran
mantienen su aplauso y asienten,
queda recto el sueño.



Maeve Ratón. Arritmias. Edición de autor, 2016.




miércoles, 20 de julio de 2016

Yasmín C. Moreno: Trema (y 3):








Ahora
que no tengo miedo de la vejez
-aunque sí de los muertos-
igual que no se tiene miedo a ser
más viejo que el padre
igual que sabemos que llega el punto
en que no es posible envejecer más cuando
no hay espacio para más arrugas
Entonces uno crece para atrás y la edad no cuenta



Yasmín C. Moreno. Trema. Amargord Ediciones, 2016.



(Tras)lúcidas (9): Ada Salas:








RECUERDA nada es
lo que parece. Ni siquiera
la nada. Así por qué habrías
de temer. Si se arranca la carne
aún
quedan los huesos. Y los huesos
qué son. Tal vez
no sean nada pero entonces
recuerda
que nada -los huesos
ni la nada- es
lo que parece. Y que lo vivo
crece
donde crece la muerte.



Ada Dalas.

Varios Autores. (Tras)lúcidas. Bartleby Editores, 2016.


Raul Parra & Marc Aguilar: Fatou (2):







SARE BIGI

Late cual si fuera un corazón,
pues lo es,
y la sangre arrastra cientos de diminutos nombres
y de sabias voces a todas partes de esta parte
que no aparece ni en los mapas.

Aquí se inventó la sonrisa
y se decidió
unánimemente,
implantarla en mi rostro,
en la bendita dictadura
de la felicidad.

Binta me cantó tres frases
y con tres años me hizo saber que estaba en casa.
Supe que ahora también soy de aquí.
Se me encharcaron los ojos de cosas lindas
y todos me prestaron un árbol o una piedra
donde sentarme a ver pasar la vida y la noche
en este trébol gigante de cuatro hojas.

Agradezco, como quien se enamora por primera vez,
haber llegado hasta aquí
y que con caricias y mimos
no me dejéis partir ya nunca.

Joder,
me habéis atado con vuestras miradas limpias
a esta parte del mundo.

Pocas cosas como sentirse de esta tierra,
uno más,
tal cual,
literalmente.






Raúl Parra & Marc Aguilar. Fatou. Edición de autor, 2016.




martes, 19 de julio de 2016

Maeve Ratón: Arritmias (2):



DEL PAVIMENTO

Sacó de la guantera un palo
y lo golpeó
varias veces
contra la acera
mi corazón
con vehemencia.







EL CASTIGO

Dejadme al fondo de una iglesia,
con su pared fija en mi espalda
y sacudir al mundo con varas,
mas no cubráis del todo el castigo
vertiendo viento para hacerlo anillo,
que hay niños bajo la luna
y hombres y diosas escondidas
y mentones altos de valentía.

Fijarlos también a ellos, de pies y manos,
junto a las cruces de los clavos del olvido,
junto a la madre y su olor, junto conmigo.

Fijarlos todos, vosotros, aquellos
que desde vuestra morada contáis
miedos por cientos, mentira o silencio
al bordar de veto al corazón
que ya no entiende del alma.



Maeve Ratón. Arritmias. Edición de autor, 2012.

(Tras)lúcidas (8): Josefa Parra:








EL SORBO DE LOS ÁNGELES

Los ángeles pequeños,
colibríes de un cielo más altivo,
bajan con el crepúsculo a este cielo
de madera y esteras
a beberse su sorbo.
Uno por uno, dulcemente ebrios,
vuelven luego a su casa con las plumas
alborotadas y un fulgor extraño
en los ojos.
Y entonces
es cuando llueve.



Josefa Parra.

Varios Autores. (Tras)lúcidas. Bartleby editores, 2016.


Dudu Fdez: A favor de inventario (1):



AUTORRETRATO

Soy como esas esquinas
con farola fundida:
tan proclive al beso
                    como al navajazo.







PREMISA 2

El cuaderno donde escribo
cuesta un euro y ochenta y cinco
céntimos.
El bolígrafo apenas sesenta.
Está claro.
Mi poesía
es poesía de bajo presupuesto.



Dudu Fdez. A favor de inventario.


lunes, 18 de julio de 2016

Nacho Buzón: ¡Feliz cumpleaños, querida!




    UNA VEZ se hubo quedado solo en el bosque, el duque se recostó sobre la hierba. La tarde había quedado espléndida y los acontecimientos ocurridos en los últimos minutos le habían provocado calor y sed. Agradeció entonces a su querido amigo don Enrique su buena idea de haber llevado al bosque la botella de champán. Realmente había sido todo un acierto, aunque no para él, claro estaba. Cogió la botella, retiró el bozal de alambre que contenía al corcho en su sitio, hizo presión con sus dedos sobre él y ¡plum! El corcho salió disparado como un cohete hacia el infinito con tan mala suerte que fue a impactar contra una de las dos golondrinas bailarinas, fracturándole algunos huesecillos del ala izquierda, y truncando en consecuencia una prometedora carrera en el mundo de la danza aérea. Don Álvaro, ajeno a tal suceso, se puso a beber directamente de la botella. Una vez más se encontraba solo y con alcohol en la mano, situación esta que se empezaba a repetir con bastante más frecuencia de la que él desearía.






LOS RAYOS de un abrasador sol bañaban toda la finca esa mañana de domingo. En el aire, las mariposas revoloteaban entre los juncos del río que bordeaba la mansión, y la blanca colada ondeaba de nuevo suavemente sobre el césped cortado días atrás, Lástima que los invitados al cumpleaños de la marquesa no se encontraran en sintonía con tan espléndido día. Salvo don Álvaro, don Alberto y su esposa, el resto apenas habían podido pegar ojo en toda la noche, y no solo por culpa de las voces de doña María Isabel. Los gritos de su conciencia los tuvieron en vela.



Nacho Buzón. ¡Feliz cumpleaños, querida! Ediciones de Baile del Sol, 2014. 



Yasmín C. Moreno: Trema (2):




LA ESCRITURA

Y un día las palabras arraigaron en mí

como las venas al árbol







A los cinco no volví a decir
mamá
Se me llevó la vejez
y el invierno me creció en los huesos



Yazmín C. Moreno. Trema. Amargord Ediciones, 2016.


Raúl Parra & Marc Aguilar: Fatou (1):







EN EL RINCÓN

El aire lo mueve todo
menos mis ganas de pensarte.

Siempre me quedará un poco de amor
entre tanta mierda que te dije.

Siempre tendré ganas de cruzarme contigo
aunque tantas veces te llamé
diciéndote: desaparece.
Y sí... 
llamé yo.

Siempre estaremos a tiempo de repartirnos la cara,
con el ojo por ojo de cuatro labios con hambre.
Y, por favor, escúchame ahora,
como escuchaste los consejos del silencio
tan hijo de puta y cruel
y sus malas lenguas.

Siempre me quedará un rincón
de recuerdos donde desaparecer,
mientras esté con otra pareja
y se me enfríe la cena,
mirando a una pared sin nada,
pero contigo.



Raúl Parra & Marc Aguilar. Fatou. Edición de autor, 2016. Del texto: Raúl Parra. De las ilustraciones: Marc Aguilar. Del prólogo: Chema Caballero. Del epílogo: Dia Mamadou.


domingo, 17 de julio de 2016

(Tras)lúcidas (7): Guadalupe Grande:








JARRÓN y TEMPESTAD

Como descenso por la flor desapacible
Todos los equipajes
Mas ligeros que la eternidad de las víctimas
Se dispersan en el mar de los astros de lana verde
Las fronteras, la trompeta arcaica, el río circular
Los veloces juguetes de la felicidad, sobre todo
La unidad del error
Todo menos frágil que la eternidad de las víctimas
No ha llegado ala retina el enjambre que anima el amor
Ni el sol bajo el oro místico distante a la pasión de volar
La circulación del ácido en la heredad florida
El puente de cieno, las bridas del horizonte
que se ciernen sobre la enorme marea en la encrucijada sin tiempo
El leviatán desde lejanas horas
Devorando el vidrio de la caligrafía, sus benditos perfumes
Todo más espeso que la eternidad de las víctimas
Tal vez los ellos, tal vez las letras en ese jarrón de flores
Atraviesen el sueño del barco perdido
Hasta el puerto todo carcasa en su comienzo marino
Abrazados en la ruta de los ritos
Eternidad de la inmovilidad parapetada
En el cielo delirante donde duerme
Llora, avanza, ama, se exilia lo exiliado de la verdad
Y se abriga el frío de las ardillas que se esconden
Como barco de papel ante la tempestad de las maderas
Nada tan evidente como la eternidad de las víctimas
Transparente como la amenazadora belleza de la flor



Guadalupe Grande.

Varios Autores. (Tras)lúcidas. Bartleby Editores, 2016.


Maeve Ratón: Arritmias (1):









POR BANDERA

Icé tus apellidos
y besé el palo de la bandera.

Vi a un hombre sin patria.

Vi mis rodillas clavarse en la tierra,
de espaldas a tu lejanía.



Maeve Ratón. Arritmias. Edición de autor, 2012. Del prólogo: Alberto Sevillano.

Yasmín C. Moreno: Trema (1):








NACÍ un domingo: dios no estaba allí ese día:
mi padre tampoco.
Habían cerrado los hospitales y yo salí pequeña
prematura
casi dos kilos de carne
y pellejo.

Por lo demás crecía sola
prematura
la blancura de mis huesos había conmovido al calcio.



Yasmín C. Moreno. Trema. Amargord Ediciones, 2016. De la ilustración de portada: George Clausen.


sábado, 16 de julio de 2016

Pepe Pereza: Se ruega silencio:




    Termina el turno. Al salir de los vestuarios me encuentro cara a cara con Sofía. Ella ni me ve. Solo tiene ojos para Martín. Se abrazan y se besan. Los tubos fluorescentes pestañean e imprimen en los rostros del personal un tono enfermizo. Sin embargo, el chorreo lumínico no afecta para nada al cutis de Sofía. Es como si todo lo feo fuese repelido por ella. Los dejo atrás y sigo avanzando por el pasillo. La salida está al final. Me parece una distancia inmensa. Me falta el aire. Sigo andando. No quiero mostrar ningún signo de debilidad. El pasillo no acaba nunca. Escucho a Martín y a Sofía riéndose. Vienen por detrás. Las piernas me pesan. Me esfuerzo por mantenerme en pie. Parece que el pasillo se alarga kilómetros y kilómetros. Unas escaleras surgen a mi derecha. Me desvío hacia ellas y subo a las oficinas. Una vez allí, pido el finiquito.





    Abro los ojos. Estoy en una cama que no es la mía. Me siento desorientado y no reconozco el lugar. Poco a poco, identifico la habitación de un hospital. No hay nadie conmigo, así que no puedo preguntar qué ha pasado. Me duele la cabeza. Al tocarme noto que llevo un vendaje. También me han puesto una de bata de esas que te dejan el culo al aire. No veo mi ropa por ningún lado. Quiero levantarme, pero al hacerlo me mareo y tengo que continuar tumbado. Cuando me encuentro mejor lo intento de nuevo. Me icorporo poco a poco. Saco las piernas de la cama y permanezco sentado dureante unos segundos. Finalmente, me pongo en pie. Con pasos cortos avanzo hacia el armario empotrado. Afortunadamente mi ropa está aquí. Reviso los bolsillos. Está todo, no falta nada. Me visto despacio, manteniendo la cabeza erguida, porque cada vez que la bajo siento vértigo y se me nubla la vista.



Pepe Pereza. Se ruega silencio. Ediciones Lupercalia, 2015. Del prólogo: Carlos Salcedo Odklas. De la imagen de cubierta: Pedro Espinosa. Productor literario: Gsús Bonilla.





(Tras)lúcidas (6): Isabel Bono:







ECHO DE MENOS LA OPORTUNIDAD DE TEMBLAR

una taza se rompe
y de repente
el cráneo de un gato contra la acera
el esqueleto de un pájaro
las cien púas de un erizo
el aguijón de todas las avispas
vuelven a quebrarse ante mis ojos

agradecen mi compañía
con su obstinada sombra

no sé de qué hablan cuando dicen frío
no sé de qué hablan cuando dicen silencio



Isabel Bono.

Varios Autores. (Tras)lúcidas. Bartleby Editores, 2016.


viernes, 15 de julio de 2016

Nicolás Domínguez Bedini: Decirte al oído (y 3):







EXPLICACIÓN DE UN POEMA

Una vieja morada en la costa ligue
La casa de los aduaneros
despierta en el poeta Eugenio Montale
recuerdos de momentos felices allí vividos
en compañía de una mujer
pero él sabe que aquel pasado
no existe más en la memoria de ella
otros eventos lo han borrado

No hay ningún vínculo que los una

Y el poeta, aferrándose al recuerdo
constata en su soledad
que es imposible recuperar lo que hemos perdido.



Nicolás Domínguez Bedini. Decirte al oído. El Monte Análogo Ediciones, 2007.


jueves, 14 de julio de 2016

Lucia Berlin: Manual para mujeres de la limpieza:






   MI JOCKEY (relato completo)

   Me gusta trabajar en Urgencias, por lo menos ahí se conocen hombres. Hombres de verdad, héroes. Bomberos y jockeys. Siempre vienen a las salas de urgencias. Las radiografías de los jinetes son alucinantes. Se rompen huesos constantemente, pero se vendan y corren la siguiente carrera. Sus esqueletos parecen árboles, parecen brontosaurios reconstruidos. Radiografías de San Sebastián.
  Suelo atenderlos yo, porque hablo español y la mayoría son mexicanos. Mi primer jockey fue Muñoz. Dios. Me paso el día desvistiendo a la gente y no es para tanto, apenas tardo unos segundos. Muñoz estaba allí tumbado, inconsciente, un dios azteca en miniatura, pero con aquella ropa tan complicada fue como ejecutar un elaborado ritual. Exasperante, porque no se acababa nunca, como cuando Mishima tarda tres páginas en quitarle el kimono a la dama. La camisa de raso morada tenía muchos botones a lo largo del hombro y en los puños que rodeaban sus finas muñecas; los pantalones estaban sujetos con intrincados lazos, nudos precolombinos. Sus botas olían a estiércol y sudor, pero eran tan blandas y delicadas como las de Cenicienta. Entretanto él dormía, un príncipe encantado.
  Empezó a llamar a su madre incluso antes de dormirse. No solo me agarró de la mano, como algunos pacientes hacen, sino que se colgó de mi cuello, sollozando "Mamacita, mamacita". La única forma de que consintiera que el doctor Johnson lo examinara fue acunándolo en mis brazos como a un bebé. Era pequeño como un niño, per fuerte, musculoso. Un hombre en mi regazo. ¿Un hombre de ensueño? ¿Un bebé de ensueño?
   El doctor Johnson me pasaba una toalla húmeda por la frente mientras yo traducía. La clavícula estaba fracturada, había al menos tres costillas rotas, probablemente una conmoción cerebral. Debía correr en las carreras del día siguiente. Llévelo a Rayos X, dijo el doctor Johnson. Puesto que no quiso tumbarse en la camilla, lo llevé en brazos por el pasillo, estilo King Kong. Muñoz sollozaba, aterrorizado; sus lágrimas me mojaron el pecho.
   Esperamos en la sala oscura al técnico de Rayos X. Lo tranquilicé igual que habría hecho con un caballo. "Cálmate, lindo, cálmate. Despacio... despacio." Se aquietó en mis brazos, resoplaba y roncaba suavemente. Acaricié su espalda tersa. Se estremeció, lustrosa como el lomo de un potro soberbio. Fue maravilloso.



   Lucia Berlin. Manual para mujeres de la limpieza. Penguin Random House, 2016. De la introducción: Stephen Emerson. Del prólogo: Lydia Davis. Imagen de cubierta: spxChrome / Getty Images. 

La Generación Encantada (33): Rubén de la Cruz "Xenon": Ya no tintas nada (y 3):







SANGRADO

¿Quién necesita amor cuando tiene autoestima?

Yo.

El amor es lo único en esta vida que crece cuando se reparte.

Quiero llorar por no tener esa foto de perfil junto a otra persona
y un beso idílico de esos de cine.
Me apetece, qué coño.
Eso no lo tengo claro.

Cuando esa ausencia pesa,
nos aferramos con locura a la primera persona que nos muestra algo de cariño.

Golpe tras golpe,
herida tras herida,
sangre por sangre,
gratuita y necesidad.

Todo por esa puta manía de querer ser amado como si esa fuera nuestra meta.

Hay cientos de personas dispuestas a herirnos,
a tirar por el suelo cristales rotos de sus miedos,
y nosotros andamos descalzos.

¿A dónde vamos?

Si confiamos más en los anuncios que en el ser humano.

Mi consejo ante el espejo es sencillo: protégete.

Y si no, no pasa nada,
siempre podré ser feliz,
porque por encima de ti,
mi vida,
está eso,
mi vida.

Y mi vida soy yo.
Además, siempre fui mejor amante.



Rubén de la Cruz Xenon. Ya no tintas nada. Espasa Libros, 2016.