Dibujo de BEGOÑA CASÁÑEZ CLEMENTE

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Necesitáis personas como yo... Necesitáis personas como yo para señalarlas con el dedo y decir: Ese es el malo... Y eso, ¿en qué os convierte a vosotros? ¿En los buenos?... No sois buenos... Simplemente sabéis esconderos. Sabéis mentir... Yo no tengo ese problema. Yo siempre digo la verdad, incluso cuando miento:

Tony Montana
Cómo ha cambiado irremediablemente mi vida. Siempre es el último día de verano y me he quedado fuera en el frío sin una puerta para volver a entrar. A lo largo de mi vida he dejado pedazos de corazón aquí y allí y ahora apenas me queda el suficiente para seguir viviendo. Pero fuerzo una sonrisa, sabiendo que mi talento sobrepasaba con mucho mi ambición. Ya
no hay caballos blancos ni mujeres guapas en mi puerta:

Georges Jung

jueves, 26 de febrero de 2015

Gsús Bonilla: Comida para perros: Finalista del Premio Nacional de la Crítica:

Es una inmensa alegría que un poeta tan honesto y coherente, y con tanto talento, como Gsús Bonilla reciba este reconocimiento, más que merecido, a la calidad poética y al compromiso humano de su poemario Comida para perros. Enhorabuena, Gsús, Poeta Y para celebrarlo, nada mejor que recordarte la cubierta de Comida para perros y regalarte un par de poemas, comida para el alma y la conciencia:


nunca tuve miedo al agua. es hoy, cuando aún queda sangre sobre las aceras, que me paralizan estos charcos. llueve. anoche hubo una batalla; un sinnúmero de caníbales nos masticaba a conciencia el corazón, insaciables como perros pobres, poco antes, en el noticiero de las nueve, la humanidad veía como lo apaleaban. yo lo vi también, hasta frustrarme entonces, aparta eufemismos, enternécete después, un miércoles. llórales, el tercer día





cómo palpar el despropósito, cómo arrepentirse
qué felices éramos acurrucados en el comedero, junto a la
yerba
qué tiempo más dulce entre el rencor de las ventanas
esa era la causa
tu lucha
teníamos asignada la custodia, el milagro de la sed
-para su defensa corazas de barro y saliva endurecidas al sol 
de media tarde
el origen de los alimentos nos pertenece-
creamos el papel, la tinta y una punta de flecha que, poco a
poco, nos iba quitando el miedo.
qué va a ser de nosotros, de nuestras herramientas, volar
era un misterio
asombroso, aún así, suspendidos en el óxido, el espacio
nuestro. lo propio. resistir



Gsús Bonilla en Comida para perros (Ediciones de Baile del Sol, 2014).


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