Dibujo de COVADONGA LÓPEZ CANALES

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

viernes, 31 de octubre de 2014

Nacho Tajahuerce: El rostro del mundo: Presentación en Gijón (y 2):

Esta es la cubierta de El rostro del mundo, el poemario que mañana sábado, a la una de la tarde, se presenta en el café librería Toma 3, en Gijón:





Este es el cartel, donde viene toda la información:






Y estos son los dos personajes que intervendrán en el acto. En la foto que dije la otra vez, de Teodoro Hernando Acero, fechada el 30 de agosto de 2007. Ya llovió. Bueno: el del pelo más largo soy yo. Que acompañará al del pelo más corto, es decir, a Nacho Tajahuerce, el poeta, para que, entre otras cosas, no se pierda:


    Fotografía de Teodoro Hernando Acero


Y bueno, este es otro de los poemas de El rostro del mundo:


OTOÑO

Ya no quedan hojas
que arrancar,
ni flores
que regalar.
No quedan suficientes
para cubrir
el horror del mundo.

Solo cuerpos desnudos.



Nacho Tajahuerce en El rostro del mundo (Ediciones de Baile del Sol, 2014).



Y eso, nada, que a ver si nos vemos por Toma 3, mañana, a la una de la tarde. Buenas noches.


XIV Jornadas de Literatura de Pravia: Guerras de papel (2):


Además de Ángel Petisme, en la mesa redonda del sábado día 8 de noviembre, Parte de guerra: Poesía en combate, moderada por Rubén Rodríguez, estaré con otro poeta de altura: Fernando Beltrán, del que te dejo con uno de sus poemas:




PALABRAS

La palabra paz es la palabra
más triste que conozco.

Se pronuncia con ojos de metralla
y demasiado miedo.

Se dibuja con alas de paloma
ateridas de tinta.

Nos abriga con sábanas
muy blancas
y muy cortas también,

queda la boca en paz
pero los pies helados
mientras sangra la herida.

Afilada y breve
como el vuelo de una bala,

ocupa siempre un sitio que no le corresponde
entre las palabras más oscuras,

lluvia, armario, buzón,
grifo, bufanda

más amadas también,

más necesaria



Fernando Beltrán en La semana fantástica (Editorial Hiperión, 1999).


jueves, 30 de octubre de 2014

Carina Sedevich (8): Cosas dentro de otra cosa (a):





Soy una cosa
voy a dejar sin mí
las otras cosas
voy a dejar de repetir
las cosas
debajo de la luna
cuando amaine.

No contaré
los gramos de lo  hermoso
ni moleré
ni iluminaré
ni contendré lo duro
de las cosas.

Mi sed
mi hambre
mi frío
son pequeñas
cosas dentro de otra cosa
y morirán.





Con estas tres estrofas da comienzo el único poema que contiene  Cosas dentro de otra cosa, el primero de los dos poemarios que Carina Sedevich dará a la imprenta en el año 2000. Y bueno, por esta  noche es todo. Volvemos el próximo domingo, día 2 de noviembre ya, con más cosas. Si te quedaste sin  leer alguno de los post anteriores sobre esta poeta, aquí te dejo los enlaces:


CARINA 1        CARINA 2       CARINA 3        CARINA 4        CARINA 5        CARINA 6        




Y nada. Eso. Buenas noches. Y felices realidades.


Carmen Ruiz Fleta: 2 poemas:


DÉJÀ VU

Me visto y me agarras por la cintura
y hueles mi cuello
antes de ponerme la blusa.
Y te sonrío con los ojos
y te muerdo los dedos porque los dos sabemos
que esta escena es repetida,
que hace un tiempo,
en otro cuarto,
tú agarraste otra cintura
y yo mordí otros dedos
y cada cual creía entonces
que no se podía ser más feliz.




CONFIESO

Me inventé el tiempo
una tarde de verano
en la que no había
nada que celebrar

Te diré que no creo en mi muerte,
pero sí en la de los demás.



Carmen Ruiz Fleta en Mapas y disfraces (Colección Resurrección, Editorial Communiter, 2010).


Berna Wang: Historias que me contaron en Surbiton:




HISTORIAS QUE ME CONTARON EN SURBITON

I

Oía un ruido seco.
La única forma de saber
si había sido una puerta o una bomba
era mirar si los pájaros
alzaban el vuelo.

II

Cuando la vi supe que viviría con ella.
Caminaba sin hacer ruido, como los gatos.
Su única manía: de pronto musitaba,
a punto de quedarse dormida:
"por favor, cierra el armario".
Desde entonces -y ya hace tiempo que no
vivimos juntas-
me aseguro de cerrarlo
todas las noches
antes de acostarme.

III

Los bancos junto al Támesis
llevan cada uno escrito
el nombre de un muerto
en el respaldo.
Pasan los barcos con macetas de colores,
florecidas.
Pasan los cisnes
y los niños,
los perros y los viejos.
Camino despacio,
leyendo
uno a uno los nombres de todos los muertos
junto al Támesis.



Berna Wang en Pequeños accidentes caseros (amadaRamada Ediciones, 2004).


miércoles, 29 de octubre de 2014

Nacho Tajahuerce: El rostro del mundo: Presentación en Gijón (1):

El próximo finde, el sábado día 1, me tomaré un respiro e iré a presentar el nuevo poemario del poeta de Zaragoza, con familia en Asturias,  y amigo desde hace más de una década ya, Nacho Tajahuerce: El rostro del mundo. La fotografía del cartel nos la hizo hace años el fotógrafo Teodoro Hernando Acero, enfrente de los Jardines del Náutico (a ver si la encuentro y la subo en el próximo post sobre Nacho Tajahuerce). De momento te dejo con un par de poemas del libro que viene a presentar. Será en el café librería Toma 3. En horario infantil. Por la mañana. A las 13:00h. Así no tenéis la excusa de los críos.


POLÍTICO

La solución
disimula detrás de ti.
Lástima que no tengas ojos
en la nuca.





HAMBRE y SED

Somos hambre y sed.
Así comenzó el discurso progresista burgués
de un alto cargo del gobierno.
No somos hambre y sed,
somos su hambre y su sed.
Nuestra caridad y su miseria.
Caridad: gran mentira de la sociedad biempensante.
Así que no os engañéis.
Somos su carne y su agua en un mismo rostro,
el mismo rostro
que les niega el pan.



Nacho Tajahuerce en El rostro del mundo (Ediciones de Baile del Sol, 2014).


Nicanor Parra: 2 poemas:


PEATONES

héroes
anónimos
de
la
ecología




WHAT IS POETRY?

todo lo que se dice es poesía
todo lo que se escribe es prosa

todo lo que se mueve es poesía

todo lo que no cambia de lugar es prosa



Nicanor Parra en Chistes para desorientar a la policía poesía... (Visor Libros, 1996)


Ramón Irigoyen: 2 poemas:


ARTE POÉTICA

Un poema si no es una pedrada
-y en la sien-
es un fiambre de palabras muertas
si no es una pedrada que partiendo
de una honda certera
se incrusta en una sien
y ya hay un muerto.




LA BUSCA

A hachazos
zarandeando árboles y faroles
en su raíz

a martillazos crudos a pedradas
escupiendo
sangre
por las orejas

en duelo a puñetazos con el aire
me he quedado sin manos
y aún sigo agarrado
a ese amor
que ya se o sea por lo tanto obstante.



Ramón Irigoyen en Cielos e inviernos (Ediciones Hiperión, septiembre 1988).


martes, 28 de octubre de 2014

Carina Sedevich (7): La violencia de los nombres (y c):


La noche se pega a mí.

Teme
flotar y empequeñecer.

Ovulo.





Restos dulcísimos.

Lo otro camina.

Hace andar las ciudades
los crímenes
la Web.





Quizás ya he vivido
y sólo resta
escribir.

Activar lo herido.






¿Cómo era tu vida con respecto a la poesía por la época de La violencia de los nombres?, le pregunto a vuelta de correo a nuestra poeta.


Por esa época trabajaba, estudiaba y criaba a mi hijo, que cursaba la escuela primaria. Tuve varios trabajos como secretaria: en un estudio contable, un estudio jurídico, una academia de inglés y hasta en una fábrica de chocolate. Vivía lejos del centro y no había muchas opciones de transporte, así que salía de mi casa muy temprano y no volvía hasta muy tarde por la noche. Me pasaba el día boyando de un lugar a otro. Mi hijo iba al colegio por la tarde. Después de mediodía, cuando lo dejaba en clases, disponía de un par de horas antes de volver al trabajo o a la universidad. Entonces me encaminaba a una de las dos bibliotecas de la ciudad. A una en la que sospechaba que, tal vez por los años 60 o 70, había estado a cargo de alguien que sabía de literatura y que gustaba de la poesía. Había poesía de todos los tiempos y lugares.





A la siesta, en la biblioteca del pueblo, estábamos el loco de la bicicleta y yo. Él era un hombre joven, que andaba muy barbudo, con unas botas eternamente embarradas. Parecía vivir en la calle. Alguna vez me dijeron que había sido militar y se había deschavetado no se sabía bien por qué. Se instalaba siempre en la misma mesa y leía todos los diarios del día. De vez en cuando carraspeaba fuerte. Sabíamos cuando llegaba porque se escuchaban sus botas pesadas subiendo la escalera. Yo, por mi parte, también tenía mi mesa. Las primeras veces revisaba el fichero y pedía los libros en el mostrador. Hasta que un día no dieron con el libro que quería y me permitieron pasar a buscarlo. Desde ese entonces tuve a mi alcance, todas las tardes, la colección completa de poesía de la biblioteca, así que me entusiasmé buceando entre los estantes. Sola. Nunca tuve ni busqué ninguna guía: un libro, un autor, me llevaban a otros libros, a otros escritores. 






Fue una época que disfruté, aunque andaba siempre tan cansada que terminaba durmiéndome sobre la mesa. Ya había aprendido dónde y cómo sentarme para que la gente que pudiera andar por ahí no lo notara. No recuerdo, en particular, cuáles autores leía. Tengo presente que me encanté con la poesía china, con la rusa. Cuando evoco esos días, me vienen vagamente a la memoria algunas portadas de revistas literarias y de libritos en ediciones baratas y pequeñas. Amé esos libros, ajenos, modestos, olvidados por todos, cubiertos de polvo. Ahora que lo pienso, esos libros eran un poco como el loco de la bicicleta y yo misma.






Recuerdo haberme llevado en préstamo ciertos ejemplares en repetidas ocasiones: por ejemplo un librito de Enrique Molina (poeta surrealista) que tenía unos versos que ha sobrevivido a mi ejercicio cotidiano de ir olvidándolo todo. El poema se llama "Alta marea" y las líneas que atesoro hoy son estas:

todo termina
los viajes y el amor
nada termina
ni viajes ni amor ni olvido ni avidez
todo despierta nuevamente con la tensión mortal de la bestia que 
        acecha en el sol de su instinto
todo vuelve a su crimen como un alma encadenada a su dicha y
        a sus muertos
todo fulgura como un guijarro de Dios sobre la playa.






Y esto ha sido todo por hoy. Volvemos este jueves. A la misma hora. Pero si no has podido leer alguno de los post anteriores sobre Carina Sedevich y su poesía, puedes hacerlo en los siguientes enlaces:











Sofía Castañón: 2 poemas:


soy una niña terrible
siempre
deseando que me estudien

nunca
un bisturí por los ojos
un desayuno sin pánico
un suelo que sea suelo
y no puto abismo siempre




DEL OBJETO A DIÓGENES

Será mejor que me dejes
ahora que aún soy sólo
un resto un desperdicio.

No me tengas el tiempo suficiente
como para que forme parte
de tu vida.



Sofía Castañón en Culpa de Pavlov (Colección Resurrección, Editorial Comuniter, 2011).


Cancha (20):


Empiezo por algo que a mí, como poeta, me emociona, al tiempo que me indica, o eso creo, que después de todo, aunque el camino sea duro, sigo en el carril correcto, y ese algo es que un poeta como Jorge Molinero escriba este poema. Nunca sé qué decir. Salvo: Gracias, Jorge, bro. Y claro está: reproducir su poema:


Camino de León.
En el Alsa.
Leo la antología
sobre David
González.
Una mosca aprovecha
este veranillo
del membrilo
para tocarme
un poco
los huevos.
Se posa
sobre un poema
del de San Andrés
de los Tacones.
Cierro el libro
de la manera
Violenta
con la que hablan
sus versos.
Bye bye the fly.
Como si su
POESÍA
necesitara
más sangre.



Jorge Molinero, 2014.


Gracias, asimismo, a los siguientes sitios Web en que se me da cancha:


LA NUEVA ESPAÑA (Sobre las próximas Jornadas de Literatura de Pravia)


DIARIO DE SEVILLA (Sobre la presentación de la nueva editorial Arma Poética)


SEVILLA DIRECTO (Sobre la editorial Arma Poetica)


VOCES y MIRADAS (Poemas)



Y termino este post con uno de mis poemas, Muda, que colgué aquí en septiembre... El motivo es que mi amiga y lectora Rocío Caballero me había pedido en Twitter que le recitase un poema, pero el que eligió era demasiado largo y pesaba mucho, así que le dije que pensara en uno más corto. Eligió Muda. Así que aquí está de nuevo, pero de otra forma. Espero que te guste. Y le guste a Rocío:


MUDA

cinto de piel
de serpiente pitón:




billetera de piel 
de serpiente pitón:




botas de piel
de serpiente pitón:




estoy
mudando la piel:




luego te haré
morder la manzana:






Fotografías: Begoña Casáñez Clemente.


lunes, 27 de octubre de 2014

Pablo Casares: 2 poemas:


EL CANTO DE LAS SIRENAS

Un coche patrulla,
sirenas de ambulancia,
gente corriendo a ninguna parte,

y tú y yo
helados, viendo
cómo la ciudad
era asediada por el miedo.

La bomba fue contundente,
pero según las noticias
sólo murió la seguridad
de creernos invencibles.




AMANECE EN RENO

En bata de franela
descalza
y con un emparedado
de mantequilla de cacahuete
entre los dedos
Jane
de Reno
mira pasar los coches
que van camino del trabajo
entre la espesa nieve

                                  cuando

una niña
cruza la calle sin mirar.



Pablo Casares en Notas a pie de vida (Editorial Eclipsados, 2007).


Juan Carlos Reche: 2 poemas:


De la mina de los lápices,
el humo de las ideas
que se han salido con la suya.

Pinzas del aire,
latigazos
que restauran el mundo,

se consumen por ti.




Yo nací el mismo día
que el puente que veo
por mi ventana.

Es tan grande
que no da sombra
sino costumbre.

De un lado, el Cristo,
sus brazos abiertos,
sobre la peña.

Del otro,
la estela desvaída
del barco de arroz.



Juan Carlos Reche en Carrera del fruto (Pre-Textos, 2005).


Elizabeth Neira: 2 poemas:


HABITACIÓN SIN ESPEJOS
(Sin miedo y sin esperanza)

Mírate al espejo
Acércate al espejo
Besa al espejo
Pon tu sexo erecto
junto al espejo
Rompe al espejo
que adentro
estoy yo.


¿POR QUÉ TIRAS CÁSCARAS DE PLÁTANO EN MI CAMINO?
(Vicente Huidobro)

Pequeña mujercita
Insegura
Hombrecito 
Cruel
¿Por qué te empeñas en tirar cáscaras de plátano en mi camino?
Si como dijo Huidobro
Apenas lograrás hacerme trastabillar
Y si caigo me verás
Sacudirme y seguir

A pesar de tu miseria
A pesar de tu repulsiva mediocridad

Toda tu basura
no basta
para empañar
siquiera
un pétalo
de mi corona.



Elizabeth Neira en Pop Life (Ediciones de Baile del Sol, 2012).

domingo, 26 de octubre de 2014

Carina Sedevich (6): La violencia de los nombres (b):



¿Cómo ves ahora, con la perspectiva que da el tiempo, estos poemas de La violencia de los nombres, tu primer libro editado?, le pregunto por correo electrónico a Carina Sedevich:





Cuando me hacen alguna pregunta sobre mi poesía, suelo decir que escribo como vivo. Con el paso del tiempo y de las cosas, la vida cambia y cambia la escritura. Uno está siempre en la tarea de explicarse algunas cuestiones de algún modo, pero las búsquedas se vuelven diferentes. Creo que los temas acerca de los cuales escribo no varían mucho. En realidad, si lo pensamos humana y semánticamente, no hay posibilidad de demasiados temas: todo se reduce a vida, muerte, trascendencia o no, comunión con los otros o no. Pero varía la propia mirada sobre estas cuestiones, sobre el lenguaje y sobre la poesía en sí misma.




Podría decir, entonces, que cuando me enfrento a poemas que he escrito hace mucho tiempo me desconozco un poco. Hago un esfuerzo por recordarme y comprenderme. Asomarme a un libro que escribí hace más de quince años es como revisar fotos viejas: inevitablemente me quedo con un dejo amargo en la boca. Sé que hice lo mejor que pude en ese momento con esos versos, que creí en ellos. Encuentro algún poema aceptable, hasta bueno, pero a la mayoría los miro con el mismo sentimiento extraño que tengo al reconocerme en las fotos del álbum familiar. En general, experimento una especie de triste candor. Y me avergüenzo cuando encuentro versos particularmente pretenciosos.




Quizás en esta suerte de rechazo por lo hecho o por lo sido subyace también cierta esperanza en el trabajo y la experiencia: uno confía en que, cuanto más vive y escribe, mejor puede comprender y escribir la vida. Y esta esperanza, por infundada que resulte, constituye una fe imprescindible para alguien que sospecha que escribir es casi lo único que puede hacer en esta vida.




Los niños en la noche
son tristes doblemente.
Como una violeta junto a otra.

Los padres van ellos y su sombra.
Los niños van ellos y su espectro,
alto.




Aún no aprendo a morirme por tv.

Escribo.

Estoy detrás
de quien vuelve mis hojas.

Una forma de remover
de obrarse.



Carina Sedevich en La violencia de los nombres (Ediciones Fe de Ratas, septiembre de 1998).


Volveremos con Carina y su poesía, no mañana lunes, sino el próximo martes, a esta misma hora. Si te has perdido alguna de las entradas anteriores, puedes leerlas en los siguientes enlaces:








Paolo Ruffilli: 2 poemas:


PARACAÍDAS

Quítate, por fin,
de frenar:
relájate
y déjate llevar.
Verás que
al precipitarte
te serviré yo
como red,
como escudo
en el salto,
y descubrirás
que rebotar
después de la caída
es como encontrar
otra vida
que creías
ya perdida.




MIENTRAS TANTO

Déjate llevar
estrecha en el lazo
de mi abrazo
y segura de que nada
de lo que nos ata
te será sustraído,
entregada
ya sin miedo
a lo que nos aguarda,
protegida por mi mirada
y por el aliento
que es la única medida
en la oscuridad del presente,
mientras que dando vueltas
fuera de la puerta
el mundo espera
benévolo e indulgente
con nuestras vidas 
clandestinas.
Aunque, al final,
el mundo se sale
siempre con la suya.



Paolo Ruffilli en Asuntos del corazón (2004).

Traducción de Emilio Coco.



Herme G. Donis: Retrato de infancia:




RETRATO DE INFANCIA

Inquieta encontrar la niñez
refugiada en viejas fotografías
familiares que nunca has visto.
Extraña ver el ser que fuiste
en los brazos de un padre
joven, fuerte, ajeno.
Tras las fotografías,
la memoria se habita
de días lejanos.
Y aunque a estas alturas
ya sabes que el tiempo
-impetuoso, justo,
cristalizándote los huesos-
tiene sus sílabas contadas,
necesitas ser de nuevo aquella niña.
Dejadme que intente descubrir
en su mirada única
un aire de familia,
una niñez con perfume de juegos
que salga de los posos del ayer,
un rastro de mí misma
que me haga creer
que todavía estoy a salvo. En casa.



Herme G. Donis en Vida y memoria (2002).


sábado, 25 de octubre de 2014

Ana Vega: Otro Poema Inédito:

Me gusta mucho todo lo que pones de Ana Vega, me escribe en Twitter mi querida amiga Rocío Caballero, así que como a ella le gusta mucho, y a mí también,, vamos con otro poema inédito de Ana Vega:




"Hay que administrarse muy, muy bien".
Y la madre señala con el dedo índice
el ticket de la compra,
el precio exacto del pan
que la niña ingiere.
Ésta sufre un leve atragantamiento
al sentir el peso de las monedas
en su garganta.
"Hay que administrarse muy, muy bien".
Y también el tiempo,
el que dedica ese padre y esa madre
por dar de comer al hijo
y exigir que éste
pague con su sangre
este beneficio
extraordinario.
Jamás en ningún animal
ni ninguna especie más que la humana
se ha visto
esta exigencia infinita y atroz
que convierte el cordón umbilical
en una especie de pacto con el diablo
o tal vez hipoteca bancario.
La niña, el hijo, ambos
siguen contabilizando la felicidad
en aquello que pueden comprar.
Tal vez alcen la voz
para pedir el importe exacto
en monedas
de todo el sufrimiento acumulado
que ese padre y esa madre
provocaron al darle vida.
Algo que ellos nunca
les han tenido
en cuenta.



Ana Vega (Poema Inédito, 2014).




Marjiatta Gottopo: Obsesión:


En cambio, mi querida amiga Miriam Tessore adora la poesía de Marjiatta Gottopo, así que nada, un placer postear otro poema suyo:




OBSESIÓN

Me sigues por las calles bañadas
de aliento caníbal
por las aceras en donde el llanto de
los asesinos
no se escucha.
Me sigues sobre esa ola de amoníaco
que desgarra la retina
me sigues soplando tu aliento de
vampiro
a mi oreja cónica
me sigues cayendo bajo los golpes
bajo las letanías sarnosas de los profanos
cayendo pegado a las paredes en
donde moran
las verdaderas madres de los
yonquis. Me sigues cuando despierto
bajo los ojos implacables
del automóvil
cuando reparto sudor en viejas
construcciones
cuando beso el cuerpo de los
obreros.
Me espías entre las piernas de esos
egipcios turbulentos
me observas desde los ojos rojos de
esos gatos blancos.
Me abrazas
y ya no sé si es para morir que nos
encontramos
o es para besarnos
no sé si la lengua o el impacto
sé que ignoro cualquier aviso
y prefiero presentirte en esas
tardes ebrias
en esas noches infladas
de humo invisible.



Marjiatta Gottopo en Lúnula 13 (1999).


Isabel Tejada Balsas: Como la vida misma:


Este blog trata de que sus lectores se sientan a gusto en él, por lo que si a Miss Desastres Naturales, le  parece "inmensa" la poeta Isabel Tejada Balsas, se postea otro poema suyo y no hay más que hablar: 




COMO LA VIDA MISMA

Irse haciendo
lentamente como un esbozo de la ternura
de los amigos
conscientes de que probablemente no mereceremos
su feliz asalto
Construirse en la dulzura de su exigencia
negligente e imprecisa
Aprendernos con sus ojos
para poder llegar a interpretar nuestra propia gramática
Ser su refugio de montaña y su juramento
Admirarlos por el mero hecho de ser
Tenerlos presentes cuando nos faltan para
que no nos falten nunca



Isabel Tejada Balsas en La sonrisa del camaleón (2012).



viernes, 24 de octubre de 2014

XIV Jornadas de Literatura en Pravia: Guerras de papel:

En estas Jornadas de Literatura, el día 8, sábado, participo en una mesa redonda, moderada por Rubén Rodríguez,  con los poetas Fernando Beltrán y Ángel Petisme: Parte de Guerra: Poesía en Combate

Me apetece volver a Pravia y visitar el San Luís, colegio en el que estuve inteno cuando no contaba más de dieciséis, diecisiete años.

Te dejo con un poema de Ángel Petisme, debajo del cartel.



BARRICADAS DEL CIELO

-Aquí morir es cambiar de costumbre-
me dice en Belén, al salir de la Iglesia de la Natividad,
un vendedor de baratijas.
Algo balbuceé mientras por poco me atropella
un ataúd con ruedas, el muerto al descubierto
y detrás su familia: palestinos cristianos.
Diez euros y llena mis manos de pulseras
de nácar, malaquita, lapislázuli
y un portalito de madera de olivo
que luego regalé a mi madre.
Recuerdo también a M. en la gruta del nacimiento
cuando exclamó: ¿Tanta sangre por esto?
Y los cánticos graves de los monjes armenios
que me llevaron quince siglos atrás.

¿Qué diferencia hay
entre esta muerte que obligan a vivir
y una vida sin estuarios, sin un día de paz?
No se me olvidan los dibujos de la guardería:
las nubes afiladas sobre la ropa tendida.



Ángel Petisme en Insomnio de Ramalah (Editorial Eclipsados, 2005).

Próximamente:

Bang! Bang! Bang! Pegando tiros. Así se acerca a nuestro pueblo, a nuestras casas, la salvaje banda de Vinalia Trippers, todos sus  miembros se buscan vivos o muertos, y a sus cabezas se les ha puesto precio. Pegando tiros. Bang! Bang! Bang! Boom! Así vienen. Y nosotros, pobres lectores, nos quedamos solos ante el peligro:




Entre ellos, se encuentra el legendario pistolero Leopoldo María Panero, que, en los últimos tiempos,  después de muchos años de condena en el penal de Yuma, solo tiene un deseo y en pos de él cabalga día y noche:


DESEO DE SER PIEL ROJA

(Sitting Bull ha muerto, los tambores
lo gritan sin esperar respuesta)

La llanura infinita y el cielo su reflejo.
Deseo de ser piel roja.
A las ciudades sin aire llega a veces sin ruido
el relincho de un onagro o el trotar de un bisonte.
Deseo de ser piel roja.
Sitting Bull ha muerto: no hay tambores
que anuncien su llegada a las Grandes Praderas.
Deseo de ser piel roja.
Sitting Bull ha muerto y no hay tambores
para hacerlo volver desde el reino de las sombras.
Deseo de ser piel roja.
Cruzó un último jinete la infinita
llanura, dejó tras de sí vana
polvareda, que luego se deshizo en el viento.
Deseo de ser piel roja.
En la Reservación no anida
serpiente cascabel, sino abandono-
DESEO DE SER PIEL ROJA

(Sitting Bull ha muerto, los tambores
lo gritan sin esperar respuesta)


Leopoldo Maria Panero.


Trataré de informar a medida que sean identificados los demás componentes de esta singular y peligrosa banda de forajidos y maleantes.