Dibujo de COVADONGA LÓPEZ CANALES

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

viernes, 26 de septiembre de 2014

Rosa Díaz: La niña rica:




LA NIÑA RICA

Viniendo del colegio nos dijo
a mi hermana y a mí la ordinariez
aquella de "que era una niña rica".

Nosotras no sabíamos muy bien qué era eso
porque papá hacía frases subliminales
"de que había ricos pobres y pobres ricos".

Ella tenía en su patio
dos cabezas de toro embalsamadas
y como su padre fue torero
yo estaba muy confundida. Por ejemplo,
creía que dichas cabezas,
las habría conseguido igual que las orejas y los rabos,
es decir, como trofeos. Pero me aclararon
que lo más de una magnífica faena
eran las patas, y para eso
nada menos que tendríamos que resucitar a Joselito
y quitarle años a Belmonte.

Mi abuela puso las cosas en su sitio
con algo que no era taurino:
-Conque rica. Su abuelo,
aunque ahora use traje azul y se ponga gafas de sol,
siempre será "Pacorro", el que vendía escobones
por las calles del barrio del Postigo.



Rosa Díaz en Cuarto de los humildes (Editorial Aguaclara, 1993).


Nota de David González: En mi casa, a estos "ricos", siempre se les llamó "piojos resucitados".




2 comentarios:

  1. Muerto de hambre hinchao a comer, de lo peorcito.

    Un abrazo, David.

    ResponderEliminar
  2. La escuché recitar en una ocasión y le dediqué una entrada en mi blog. Una poética plena de imágenes. Abrazos

    ResponderEliminar

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.