Fotografía de JOSÉ MARÍA PÉREZ FERNÁNDEZ

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Necesitáis personas como yo... Necesitáis personas como yo para señalarlas con el dedo y decir: Ese es el malo... Y eso, ¿en qué os convierte a vosotros? ¿En los buenos?... No sois buenos... Simplemente sabéis esconderos. Sabéis mentir... Yo no tengo ese problema. Yo siempre digo la verdad, incluso cuando miento:

Tony Montana
Cómo ha cambiado irremediablemente mi vida. Siempre es el último día de verano y me he quedado fuera en el frío sin una puerta para volver a entrar. A lo largo de mi vida he dejado pedazos de corazón aquí y allí y ahora apenas me queda el suficiente para seguir viviendo. Pero fuerzo una sonrisa, sabiendo que mi talento sobrepasaba con mucho mi ambición. Ya
no hay caballos blancos ni mujeres guapas en mi puerta:

Georges Jung

domingo, 31 de agosto de 2014

Gabriel Oca Fidalgo: Ansiedad, vida de un yonqui (y 2):

   ¡No sé!, pero no me cuadraba. Y encima anaquerando en verso, traje oscuro y alzacuellos, el Dire y el tutor juntos a partir un piñón. Para mí que pasaban un mazo, que no querían que cundiese en plan pandemia mi arrebato. En el fondo yo sólo pedía que me dejasen en paz y allí estaba como dios. Aunque no tardé en comprobar que en esta vida no te dejan a tu bola aunque estés cascando de una embolia. ¡Papeles, firmas, charlas!, que no te dejan tranquilo ni muerto, revisando los papeles del camión.
   Y entonces ya veremos... Pero un ya veremos demoledor, ¡inyectado de justicia divina!, ¡gritando con todos los verbos! Estirando los brazos con la barbilla en el techo, las pencas en arco y todo el pariré. Hay que joderse... ¡No vimos nada! En el pasillo no tenía que andar escondiendo el cómic que leía en palanca y estaba más a gusto que un topo. Recuerdo que andaba enrollado con aquellos tochos de la editorial Elvivería: Zara la vampiro, Lucifera, Hexa y sus titis de las SS ceñidas de cuero, y Delirium, Nosferatu, la tira de violencia con un montón de jodienda. Creo que empecé a ir al colegio más a menudo, o al menos cuando llovía. Algo lógico, si lo piensas, cuando te dejan en paz.




   La verdad es que fueron muchos viajes, podría decir incluso que se palpaba en el aire, que comencé a vislumbrarlo de lejos. Aunque es muy fácil hablar a toro pasado, después del partido todos sabemos el resultado, como en el yute, que ganas todas las partidas mirando desde arriba. Pero hubo un momento en que terminaba siempre de la misma manera, jugada repetida que empapaba mi momento con una angustia pasajera, rasgando la noche con mi espada lisérgica, armadura forjada en Ácido puro con yelmo de hiperestesia. Y así, entrando a la carga en los garitos punteros, desbarrando en los bares-destroyer más cañeros, cerrando la noche en la cafeta de la estación hasta que nos golpeaba el sol en la cara y catapultábamos a la calle, saliendo de estampida como rebotados de una portada de Jetro Tull: cargados de abalorios, imperdibles y collares, la tira de pulseras y anillos con calaveras y puñales, juglares anacrónicos del tipo Blad Runner.



Gabriel Oca Fidalgo. Ansiedad, vida de un yonqui. Ediciones Lupercalia, junio de 2014. 

Donald Hall: La cama pintada (y 2):


POEMA DE AMOR

Cuando me enamoro
dirijo mi caballo
hasta el establo en llamas.

Reservo un camarote
en el resplandeciente Titanic.
Fastidio al oso pardo.

Leo el Monitor
y ojeo las necrológicas
buscando mi nombre.




LA VIDA PERFECTA

Los unicornios envidian de sus primos
los caballos una frente lisa.
Los caballos lloran porque les faltan los cuernos.

Los montes mantienen el deseo
de convertirse en ecuaciones
diferenciales parciales

que a su vez quieren ser poemas, o perros,
o el Océano Pacífico,
o whisky, o un anillo de oro.

El hombre con la horca al cuello
envidia al otro que acaricia
una pistola en la habitación de un hotel de carretera.



Donald Hall. La cama pintada. Valparaíso Ediciones, abril de 2014. Traducción y prólogo de Juan José Vélez Otero. Diseño de portada y maquetación: Chari Nogales.



sábado, 30 de agosto de 2014

Carlos Zanón: Yo fui Johnny Thunders:

Esta  novela de Carlos Zanón, Yo fui Johnny Thunders, es un regalo de cumpleaños que llega con un mes y pico de adelanto sobre el horario previsto. Gracias, Lucía.



   Mr. Frankie ha de gestionar bien su nostalgia. Le pone blando e inseguro. Además, joder, esa no es una noche cualquiera. Él es hoy el guitarra amigo de Aquiles, de Corleone, del Padre, el Hijo y El Espíritu Santo. ¿Cuántas veces soño con tocar con los New York Dolls? ¿Eh? ¿Cuántas? Es cierto que esa noche solo lo hará con un drogadicto que se aúpa a cualquier escenario que le pueda pagar la próxima dosis. Pero ese tío es Thunders, hostia. Leyenda. Es él, por el amor de Dios. Por eso y sólo por eso, bromea Francis consigo mismo, después de mear hoy se lavará las manos en señal de respeto.
   Juanito Truenos.
   Menudo desastre.
   Caos, lío, rock`n`roll.
   Divertida verborrea la de esta coca.



Carlos Zanón.  Yo fui Johnny Thunders. RBA Libros, Cuarta edición, abril de 2014.

Donald Hall: La cama pintada (1):




COCINA DE VERANO

En el luminoso mes de junio se ponía en el fregadero
         con un vaso de vino,
y escuchaba a los zorzales,
y machacaba ajos bajo la luz del crepúsculo.

Yo la veía cocinar desde mi silla.
         Apretaba los labios
mientras andaba con los cacharros,
y probaba la salsa con la punta de sus dedos.

"Ya está lista. Vamos", decía.
        "Enciende tú la vela".
Comíamos, y charlábamos, y nos íbamos a la cama,
y dormíamos. Era un milagro.



Donald Hall. La cama pintada. Valparaíso Ediciones, abril de 2014. De la traducción y prólogo: Juan José Vélez Otero. Diseño de portada y maquetación: Chari Nogales.



Gabriel Oca Fidalgo: Ansiedad, Vida de un yonqui (1):

Como el subtítulo indica, Ansiedad, es la vida de un yonqui. Ahora bien, por ejemplo, su autor, Gabriel Oca Fidalgo, posee algo de lo que carecía otro escritor que tocó este tema, el gran William Burroughs, y ese algo es humor. Además de un ritmo trepidante y un manejo del argot y de las jergas que solo se adquiere después de pasar mucho tiempo en la calle y en el ambiente que se describe en esta historia. En resumen, otra gran obra de la literatura subterránea, que haría las delicias de cualquier filólogo que se precie de tal. Una voz heredera directa de otro grande: Céline. Y no digo más. Te dejo con el arranque, debajo de la cubierta:




      LA PRIMERA VEZ QUE PUDE VER UN CUERPO HUMANO MUERTO, con pleno conocimiento de que así lo estaba, fue el de una bruja venenosa más dañina que la rabia. Yo tendría diez u once años por aquel entonces, y aunque la escena no me causó impresión alguna, la imagen me quedó tatuada en la retina: la habitación nimbada por una luz amarillenta, la difunta encajonada en su baúl de muertos, la gigura de las manos ajadas engarzadas al rosario cruzadas sobre el pecho y las galas del cadáver apestando a naftalina, aquel olor que aún no conocía enganchado en el aire y su boca desdentada recosida en arrugas abierta y oscura como una tumba. Te repito que fue cosa de un pispás y que la escena no me arañó los adentros, la impresión que al menos debería de causarme por entonces. Casi que suelto la risa con la inercia, la postura de la vieja, un amago de rebuzno al compás de la viñeta. Aunque no ocurrió lo mismo con el colega que me acompañaba, Marcos, Marquitos, mi amigo del alma y el consorte de armas en las cándidas tropelías de la infancia: El tío al menos giró sobre los calcos y salió zumbando del cuarto alejándose de la muerte con garbo.



Gabriel Oca Fidalgo. Ansiedad, vida de un yonqui. Ediciones Lupercalia, junio 2014. 


viernes, 29 de agosto de 2014

El Diablo y Daniel Johnston:

Si no conoces a este tío, Daniel Johnston, lo vas a flipar. Cierto que canta de puta pena, pero eso es lo de menos, lo que importan son sus letras y sobre todo su historia personal:


jueves, 28 de agosto de 2014

Donald Hall: Without (y 2):




            "Morir es fácil", dijo ella.
"Lo peor es... la separación".
             Cuando dejó de hablar
se tumbaron juntos los dos, acariciándose,
             y ella clavó en él
sus bellos ojos enormes, redondos y marrones,
             brillando sin pestañear,
radiantes de amor y miedo.



Donald Hall. Without. Ediciones Vitruvio, 2014. Traducción y prólogo de Juan José Vélez Otero.

Deshonoris Causa, Nº 39: Un poema de Ricardo Ríos:




POEMA XXX

Perdónenme pies míos,
porque todas las mañanas sean arrestados.

porque estos calcetines sean dos policías custodiando sus dedos.

porque estos zapatos sean sus miserables celdas
entre barrotes de cuero.

porque estos cordones sean las esposas para sus tobillos.

porque estas calles donde andamos sean
los pasillos de un sistema penitenciario.

perdónenme pies míos,
por mi culpa
por mi culpa
por mi gran culpa
en el mundo estamos
para cumplir la sentencia de estas cosas.



Ricardo Ríos en Deshonoris Causa, número 39, abril/junio 2013.


Nota de David González: Y como dice el editorial de Deshonoris Causa: Insultos, vulgareos,            adulaciones, colaboraciones y demás a: deshcausa@yahoo.es 



C. K. Williams: El clavo:




EL CLAVO

Un dictador cualquiera ha huido al exilio y ahora comienzan
         a emitirse los reportajes sobre su régimen,
los crímenes habituales, torturas, encarcelamientos sin
         juicio, crueldad, corrupción, pero de pronto un
         detalle:
que el modo en que sus secuaces se deshacían de los
         enemigos era clavándoles un clavo en el cráneo.
Horror, entonces, lo que se viene a la mente tras el horror,
         tras esa primera sensación de que nunca recobrarás el
         aliento,
la mente imagina -cómo no sentirse aniquilado por eso-
         aquel golpecito preliminar, lo sientes en los tendones
         de la mano,
recuerdas el modo en que pones tu clavo cuando estás
         intentando montar algo, hacer algo, baldas, una
         cama;
el primer golpe suave para fijar la punta, luego otro
         ligeramente más fuerte para incrustarla un poco
         más...
No, basta: esto sólo puede ocurrir en la ficción, en piedra, en
         un cuadro, no en la realidad, nunca aquí;
podría ser simbólico, pero nada verdadero, algo que tuviera
         algún tipo de significado, nunca algo que haya
         ocurrido,
algo que pretende ir más allá, que quiere implicar a esa masa
         inmóvil de materia que tenemos en el pecho;
como la imagen de un rostro apenado, que lo siente por
         nosotros, pero no como tales, nosotros como ficción,
         un cuento moral,
una manera de decir que el dolor es ilimitado, un modo de
         decirnos que siempre debemos tener en cuenta
que somos nosotros los que hacemos eso, los que fijamos la
         punta, la incrustamos, los que levantamos el martillo
         y guiamos el clavo,
guiamos ese clavo que es el eje alrededor del cual gira toda la
         brutalidad del mundo humano en torno al mundo.



C. K. Williams en Reparación (2007).

Traducción de Jaime Priede.



miércoles, 27 de agosto de 2014

Deshonoris Causa, Nº 41: Un poema de David Robinson:




TU VESTIMENTA

Y te vistes de versos
Y los colores de tus versos sólo son para tus ojos
Y la televisión gana escaños en el parlamento mental de Juana
De Juan
Juanito

Y te clazas con poemas
Y las suelas de tus poemas sólo son cómodas para tus colegas
Y Juanito pierde ganas de escuchar el canto de las orquídeas
De oler el perfume del arco iris
Ver la danza de los cerros
De tocas los rayos del viento

Y luces un sombrero con el letrero de poeta
Y te haces el poeta
Y Juanito se aleja del cielo
Y Juanito se acerca al infierno



David Robinson. Deshonoris Causa, número 41, octubre 2013-marzo 2014.

Donald Hall: Without (1):

Después de leer este poemario, Without, dos veces y algún poema más de dos, me da por pensar en que una persona, una gran poeta además, Jane Kenyon, ha tenido que morir para que otra, su esposo, el también poeta Donald Hall, haya escrito un poemario tan hermoso como este, una historia de amor y de sacrificio tan hermosa como la que, a mi juicio, describen las páginas de este libro, a pesar de la Enfermedad (que se me ha llevado a más de un ser querido) (iba a escribir delante el adjetivo cruel, pero las enfermedades no son conscientes de su crueldad, espero). En fin, en esta primera entrega, de cuatro, te dejo con un poema:



         Alquilaban una película todas las tardes
-Jane aún era capaz de leer un cuento
         durante media hora- y en el momento de acostarse
él la ayudaba a quitarse el pantalón del chándal
         y a ponerse el camisón
de franela con rayas azules que Caroline le había regalado.
         Era razonable
pensar que en diez o doce meses
         ella sería otra vez la misma.
Se vestiría sola y desayunaría.
         Conduciría el Saab
para ir a hacer la compra.
                                         Sintió lástima
         al pensar que echaría de menos
aquellos meses de enfermedad y cuidados.



Donald Hall. Without. Ediciones Vitrubio, 2014. Traducción y prólogo de Juan José Vélez Otero.

Deshonoris Causa, Nº 41: Un poema de Luis Rogelio Nogueras:




EL ÚLTIMO CASO DEL INSPECTOR

El lugar del crimen
no es aún el lugar del crimen:
es sólo un cuarto en penumbras
donde dos sombras desnudas se besan.

El asesino
no es aún el asesino:
es sólo un hombre cansado
que va llegando a su casa un día antes de lo previsto,
después de un largo viaje.

La víctima 
no es aún la víctima:
es sólo una mujer ardiendo
en otros brazos.

El testigo de excepción
no es aún el testigo de excepción:
es sólo un inspector osado
que goza de la mujer del prójimo
sobre el lecho del prójimo.

El arma del crimen
no es aún el arma del crimen:
es sólo una lámpara de bronce apagada,
tranquila, inocente,
sobre una mesa de caoba.



Luis Rogelio Nogueras. Deshonoris Causa, número 41, octubre 2013-marzo 2014.

martes, 26 de agosto de 2014

Marcelo Díaz: Problema Nº 1:





PROBLEMA Nº 1

¿Cuánto demora un topo en cavar un túnel que atraviesa una ciudad de trescientos mil habitantes por la noche, si todos permanecen acostados, el topo avanza a razón de 90 centímetros por hora, cuando de pronto alguien enciende una luz y te pregunta: dormís?


Marcelo Díaz. Gulliver número 6, revista microscópica de poesía. Ediciones Liliputienses, marzo de 2014.

Mario Montalbetti: Lejos de mí decirles (y 3):


RESTO

Hay dos imágenes
que me han enseñado mucho
sobre la vida.
Una es la conferencia de prensa
durante un congreso de escritores
en la que no se dijo nada.
La otra es la niebla en San Isidro
    cómo se parece a una hoja
de papel de arroz.




JACINTO LARA

visito lugares en los que han muerto diez
dieciocho personas al fondo de un barranco

lugares en los que se ha aparecido la virgen
entre las cuerdas de una tramoya

lugares en los que han marchado mineros
hacia una laguna

me pongo a pensar en lo que ha pasado
le doy un mordisco a una pera que he traído
envuelta en un pañuelo

no hallo enseñanza
debo de haber llegado en mal momento

regreso a casa y abandono uno a uno
los disfraces que he heredado: mamífero
peruano católico educado blanco humano

los dejo ordenados sobre la cama
como ropa recién planchada y doblada

en la cocina los canarios que cantan
son demasiado amarillos o demasiado largos

señales evidentes de que éste es un lugar
en el que no ha pasado nada

y que nadie vio



Mario Montalbetti. Lejos de mí decirles. Ediciones Liliputienses, 2014.


Mathias Svalina: Perdón:




PERDÓN

Hay dos
problemas: el problema
del perdón de humano
a humano y el problema
del arrendajo azul
muerto en el bajante.

Durante su juicio
Saddam Hussein
trataba los problemas de este modo:
cuando en la conferencia
Heidegger derrotó a los Neokantianos
vestía unos viejos
pantalones de esquí y los pantalones de esquí
se convirtieron en un nuevo invento
que llamamos "el micrófono
el periódico y la
fotografía."

Por eso las tarjetas
de crédito te envían fotos
tuyas y el agua
borbotea por las alcantarillas.

Ninguna historia
pasa por historia.
Todos conocen la definición
de Darfur y todavía en una
encuesta a 200 americanos elegidos al azar,
sólo el 12% metería
la mano en el bajante
para sacar al arrendajo azul
podrido.

Es una enseñanza del 
perdón: la cicatriz
con su rosa perdona
al cuchillo y 
la bomba perdona con su sangre
al detonador.

Si ves una fotografía
de una niña asesinada
llevarás para siempre
sus dientes como un
collar en la garganta.
Eso no es el perdón.
Es perdón
cuando comes
con sus dientes.



Mathias Svalina en La familia americana, antología de nueva poesía de Estados Unidos (2010).

Traducción de Elizabeth Zuba y Carlos Pardo.


lunes, 25 de agosto de 2014

Sandra Costa: 2 poemas:


Existimos de forma concisa

en un gajo de naranja, en el haz
de luz oblicuo al parapeto de la ventana,
en las superficies de las paredes que suben
hasta el techo de la casa, en el vidrio otrora
y en la gota de lluvia y en cuanto cesa la lluvia
en el tronar de las golondrinas, existimos de forma
concisa

no teniendo el mundo otra forma de existir




III

oigo el agua cuando me tiendo boca abajo
sobre los lugares donde mis
sombras descansan

diré que es un juego
entre el relámpago y la noche

o que en un pozo abandonado
imagino el inicio del mundo



Sandra Costa en Antología de poesía portuguesa actual (2006).

Traducción de Eva Lacasta Alegre.


Cancha (15): Malta:

Esta misma mañana recibo esta tarjeta postal de Malta:


En el anverso, unas palabras que me llegaron al alma, que, de algún modo, aunque tú no lo sepas, no estás solo sobre esta tierra, no estás solo en la lucha... Estas palabras:

Querido David (disculpa el tratamiento):
He disfrutado de tus palabras escritas, de El lenguaje de los puños y El debut del chico tatuado por estas playas y paradas de autobús.
Gracias.
Un abrazo.

Las Gracias a Ti, seas quien seas. Y otro abrazo, fuerte y solidario.


Gracias, asimismo, a los siguientes Sitios Web que le han dado cancha a mi literatura:









Mario Montalbetti: Lejos de mí decirles (2):





HIMNO

Todavía quedan días en los que me digo:
hay un lugar que puedo hacer mío,
un café, por ejemplo, que puedo reclamar
como propio, luego de tantos excesos

a un terreno baldío en las afueras.
Pero eso solo quiere decir que hay objetos
que me encuentran familiar, inanimado.
Mi anhelo es retórico: no espero afecto

de las cosas. Por eso mismo admiro
dos incomodidades: las sillas de madera
y las letras. En cambio, los poderes y la lujosa
circulación del guiso me dejan indiferente.

No en la explicación sino en la soledad
deseo usar estas palabras: yo no soy de acá.



Mario Montalbetti. Lejos de mí decirles. Ediciones Liliputienses, 2014.




domingo, 24 de agosto de 2014

Diva de mierda, una antología alrededor del ego (y 7): Un poema de David Benedicte:




PALOMO EQUIVOCADO

mi misión
ser el pesado
de Rafael Alberti
del siglo que empieza

mi objetivo
aún me faltan
algunos años
eso supongo

pero como él
me dejaré crecer
una absurda melena
blanca
y peroraré las rimas
sin tino
ni sentido
de coplero del Partido

pero como él
inauguraré
institutos de la ESO
con mi nombre
y apellido
dejaré mecerse
mi melena
al viento
gaditano
del Levante

pero como él
reabriré
algunas chekas
en franquicia

pero como él
galoparé
momificado
por los cócteles
oficiales
del Estado

dadme 20 o 30
años para hacer
realidad mi sueño
tan sólo eso
20 o 30 años
para hacerlo realidad
mi sueño

para convertirlo
en vuestra peor pesadilla.



David Benedicte. 

Varios Autores. Diva de mierda, una antología alrededor del ego. Ediciones Liliputienses, 2014. Edición, selección y prólogo de Fabio Betancour.

Velpister: Estado del bienestar | Naturaleza muerta (y 4):


VERTEDERO

A menudo recuerdo un documental
que vi hace tiempo:
había un vertedero no más inmundo
ni menos espeluznante que cualquier otro.
Este estaba cerca de una selva.
Muchos animales de diferentes especies
empezaron a hacer exactamente igual
que las personas:
Cuando se encontraron con la basura
prefirieron acomodarse
y quedarse a vivir
entre ella.




VERSUS

Cuidado con la gente
de bien,
esa gente
muy de bien,
pero bien,
bien,
bien,
que son
los que más
mal
hacen.

No hablo de la buena gente.
Aclaro.



Velpister. Estado de la naturaleza | Naturaleza muerta. Ediciones Lupercalia, agosto, 2014. Todas las imágenes y textos: Velpister y Ediciones Lupercalia.



Nurit Kasztelan: Lógica de los accidentes (y 3):


LECCCIÓN 1

Como quien prende un fósforo y pretende
que la luz dure
por más de cinco segundos,
así de ingenua.

Tendría que aprender
a no mezclar el sexo
con cualquier otra cosa.

Pero cuanto más fácil es el planteo
más difícil la resolución.




NECESIDAD DE LO LIVIANO

Dejá que el silencio
desactive la inercia del ruido
sé un hablante silencioso
perdé características de especie
volvete piedra
volvete hueso, cáscara
convertirte en algo insignificante
que apenas posea
un comportamiento animal.
Movete como una figura
que se desliza subrepticiamente
violá las leyes de la materia
rodá por el espacio. Comportate
como una membrana
y dejá entrar a tu cuerpo
sólo lo que te sirva.
Devorá insectos
dejate contaminar. Olfateá
como si fueras un perro.



Nurit Kasztelan. Lógica de los accidentes. Ediciones Liliputienses, 2014. 

sábado, 23 de agosto de 2014

Pablo Caramelo: Buenos Aires planea una revolución justa (y 2):




NOSOTROS SIN LA CIRCUNSTANCIA
(CUENTO PARA NO DESPERTAR)

acá abril es cruel por otros motivos

cargaba con ese par de palabras, las usaba de otra manera
     sin embargo

me pareció gritar amor
amor
amor

fue alguna vez

¿la alteración de la sintaxis te distrajo?

ya se sabe: al término de una sensación a veces no hay
    nadie
como a veces tampoco hay pique porque se hizo ruido

lo que comenzó después fue la pereza para montar la
    representación
pavese escribió: el reflejo barroco de la nada

pasamos el tiempo sin tener ganas

como sí las tienen los jóvenes para ir de  joda,
ponerse en cueros para que no llegue el invierno
y sobre todo cambiarse

el mundito



Pablo Caramelo. Buenos Aires planea una revolución justa. Ediciones Liliputienses, 2014.




Louise Dupré: 2 poemas:





Mira ahí tu casa
la ciudad enroscada por tus huesos
la ciudad pálida
incapaz de acogerte
Caminas como fuera de ti
en blanda soledad
en desconfianza, en abandono
con tu habla paralizada
al borde de las palabras
cuando éstas se enmarañan en tu voz.
Y nada más
nada más
que tus pasos apagados
por la algarabía de gritos y de bocinas
Buscas debajo de qué postigos
podrías detener tus pasos.





has sido una mujer
sin importancia

una cinta, un anillo
encontrado en la arena
una risa

resonando 
entre combate y combate

has cruzado ya mares
negros como tu vientre

sólo para captar
el vértido de una danza

iniciada a la edad en que se cree
amar
a los hombres que se ama

buscar ahora un lugar
donde no dé tu sombra

motivo alguno a la nostalgia.



Louise Dupré en Diez poetas canadienses (2008).

Traducción de Francisco Torres Monreal.

Diva de mierda, una antología alrededor del ego (6): Un poema de Cecilia Quílez:




Los hundidos
Los sin lengua
Los sin nombre temerario
Los de papel vegetal
Los de las musas cuánticas
Los de sin rima ni leyenda
Los del andén
Los que se quedan
No resbalar
Sal contra el hielo
Romperse la crisma
En la distancia justa
Del más fingido laurel
Aunque duela

(Nota irremediablemente adjunta la poema) Ego: Alimento de aquello que te da/dio fa-ma y que nadie se creer. Ceguera cósmica de uno mismo pese a todo contra (Tiempo). Glo-ria inexplicablemente dudosa en la verbena de los espejos. Distorsión del presente sin orden futuro. Término no aceptado en aburrido continuo. No consta ni interesa (según el cónclave del clamos popular que es lo que hay y a ése no le engaña ya ni un dios).



Cecilia Quílez.

Varios Autores. Diva de mierda, una antología alrededor del ego. Ediciones Liliputienses, 2014. Edición, selección y prólogo de Fabio Betancour.

viernes, 22 de agosto de 2014

Alejandro Mallada: 2 poemas inéditos:

Alejandro Mallada es un joven, jovencísimo, poeta que ha trabajado duro este verano en los textos del que ya es su primer poemario, aún inédito, y de título 33, y que escribe así de bien:


HAY QUE ABRIRLOS

Lleno la bañera
y como un contorsionista
me meto
buscando la postura
(hay una)
en que entro lo más posible
y es además cómoda
como para mantenerla
unos minutos.

Divido el baño
en dos partes:
primero será mi tronco
el que quede fuera,
después lo sumergiré
y con mis piernas
colgando de la bañera
podré hundir
la cabeza.

Aguanto
con ella sumergida
y escucho
el silencio y el ruido
a través del agua,
que empieza
a colarse
por entre 
los apretados
párpados.

Pienso en abrirlos,
algo me dice
que dolerá
pero los abro,
tengo que abrirlos,
hay que abrirlos
aunque
duela.


    Imagen cedida por el autor


COMPAÑEROS

Ya iba notando
con el pasar de los años
que la espalda se resentía,
que me dolía
punzantemente,
donde más duele,
con el simple gesto
de intentar dormir.

Aguanté a base
de tranquilizantes adulterados
que apuntaban con saña
a un hígado
saturado de trabajo.

¿Que qué pasó?

Tuve que parar en mitad de la calle
sacar las pesadas piedras de la mochila
y dejarlas
allí mismo.

Las pesadas piedras
en las que se había
convertido
el pan.



Alejandro Mallada en su poemario inédito 33.

Nurit Kasztelan: Lógica de los accidentes (2):


DEL AIRE NO SE TIENE 
MEMORIA PERO DE LA FALTA SÍ

No aprendí a respirar
de la manera correcta;
me queda el gesto
de acapararlo todo
en una sola bocanada.
No conocí
la forma del límite.

Todavía me resuena
una frase de mi abuelo
con ese complejo de guerra:
cómete todo el plato
la comida no se tira.

El miedo siempre
que en el futuro falte.



Nurit Kasztelan. Lógica de los accidentes. Ediciones Liliputienses, 2014.






Deshonoris Causa, nº 40 (y 2): Un poema de Cony Pacheco:


GUERRILLERO

Un día partiste.
Recuerdo tu beso y tu adiós.
Al partir dijiste: espérame.
Un día regresaste pero no a mí,
ya habías logrado tu doble objetivo:
eras libre,
también de mi amor,
habías recuperado la patria
y una chavala allá en los cuarteles
de la ciudad
y yo ilusionada te esperaba
guerrillero.


Cony Pacheco.





jueves, 21 de agosto de 2014

Mario Montalbetti: Lejos de mí decirles (1):




MAGNIFICAT

Después del trabajo remunerado, inmune,
casi municipal, y de cuidar al hijo
que no caiga, y de hacer nocturno el amor,

apago los megavatios
y bebo alcohol hasta las puntas
(alcohol munerado, mune, casi nupcial)

y luego veo entre las costillas de las persianas

el alba naranja como una papaya madura
que cae del cielo
y se hace añicos sobre el pavimento.



Mario Montalbetti. Lejos de mí decirles. Ediciones Liliputienses, 2014.


Gaston Miron: Un final como otro cualquiera:



UN FINAL COMO OTRO CUALQUIERA
(o una muerte en poesía...)

Si supieras cómo lucho con todo mi aliento
contra la maldición de edificios que crujen
como esas fuerzas de náufrago que me frecuentan
como ese gusto del ser por deshacerse que yo escupo

qué decir que soporto por todo mi armazón
estos años vacíos del calor de otro cuerpo
no podré seguir así, el aire que respiro
es muy raro sin ti, un día no podré más

ese día será la muerte de un hombre de coraje inútil
llegada con frío duro de cristales en sus miembros
mi amor, estoy yo más lejos que nieve
hundido en el hambre, con escarcha, los ojos abiertos y quemados.



Gaston Miron en Diez poetas canadienses (2008).

Traducción de Francisco Torres Monreal.


Velpister: Estado del bienestar | Naturaleza muerta (3):





UN CONSEJO OS DOY

Yo,
a los curas,
especialmente a los obispos
y demás altas jerarquías,
de verdad,
les recomendaría,
con todo mi afecto,
que se relajen,
qué sé yo,
que follen más.
Pero,
eso sí,
a ser posible,
no a niños.

(Ni niñas, claro).



Velpister. Estado del bienestar | Naturaleza muerta. Ediciones Lupercalia, agosto, 2014. Todas las imágenes y textos: Velpister y Ediciones Lupercalia.