Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

viernes, 6 de diciembre de 2013

Julio César Álvarez: Luz fría:

No puedo desvelar mucho de esta novela de Julio César Álvarez, Luz fría, salvo esto: un hombre se cae en su cuarto de baño y no se puede levantar. A partir de ahí… Tendréis que leerla… Se lee bien… Apenas son 67 páginas, que tienen un final que es una vuelta de tuerca más a esta historia bien contada y que además de hacerte pasar un buen rato, te hace también, a medida que vas leyendo, y después de finalizada su lectura, plantearte una serie de cuestiones en cierto modo trascendentales… Te dejo con un párrafo:



A MANO TENGO UNA TOALLA verde áspera que utilizo para secarme. Me froto fuertemente los brazos y las piernas. Hago lo mismo con todo el tronco. También lo intento con la espalda, pero me resulta más difícil. El jabón blanco envuelve todavía partes de mi piel. Logro enrojecer la totalidad de mis extremidades. Utilizo la toalla a modo de falda escocesa. Tiene pequeñas bolas y probablemente lleva más de trescientas o cuatrocientas duchas conmigo. Miro hacia el espejo empañado, intentando reflejarme. Puro instinto. Y es justo entonces cuando mi pie derecho se mueve y resbala con un poco de agua que ha caído sobre el suelo gris. El mismo pie lo mueve todo y me arrastra hacia delante. La espalda se golpea secamente contra el borde de la bañera. Antes del impacto puedo notar el sabor terrible del dolor en lo más profundo de la boca. Grito nada más sentir el golpe contra el mármol o lo que sea eso de lo que están hechos los baños modernos. La postura es forzada y caigo de lado al suelo. El golpe es seco. Parte en la toalla para los pies mojados, parte en las baldosas grises y con olor a lejía. Me quedo quieto. El dolor es agudo y breve, especialmente al final de la espalda y en la parte superior de las piernas. La toallas se suelta y me deja a solas con mi desnudez, inmóvil y confuso.


Julio César Álvarez. Luz fría. Editorial Origami, 2013. Prólogo de Ana Fernández-Manchón. Fotografía de cubierta: Julia D. Velázquez. Fotografía de solapa: Hugo Alonso.

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