Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

jueves, 5 de diciembre de 2013

Carina Sedevich: Incombustible (1):

Conocí la poesía de Carina Sedevich, poeta argentina, a través del blog Emma Gunst. Una poesía y una poeta que sigo desde entonces, pues tanto la una como la otra merecen realmente la pena. Y para muestra basta un botón, se dice, pues yo te dejo con dos botones, dos poemas de su último libro editado, Incombustible, aunque está próximo a salir su siguiente poemario, algo de lo que como lector de poesía me congratulo. 


[DIJISTE]

Dijiste:
no me banco la zona de exclusión
los codos en los hombros.

En el boxeo
más que las piñas en la cara
lo que demuele
lo que desgasta
son los abrazos
y las manos tiradas al vacío.




[MADRE MUJER DE LA QUE VINE]

Madre, mujer de la que vine:

cómo tallaste enfrente de esas olas
estas manos que me vienen escarbando.

Madre, está todo tan claro.

Quédate con nosotros en la playa
cerca del que te amó sin pedir nada

lejos del cuerpo y de sus servidumbres.
Quédate juntos a tus hijos impúberes
tus sandalias, tu arena, tu sombrero.

Mostranos sin temor tu panza ajada.

Fundite con el sol que te abrasó de niña.

Madre, te entiendo como a nadie:
la mañana es blanda lejos de tu casa.

Fuiste fuerte, mamá,
sobre la playa.

Nos hubieras podido 
ahogar,
como a gatitos.


Carina Sedevich. Incombustible. Alción Editora, 2013.

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