Dibujo de BEGOÑA CASÁÑEZ CLEMENTE

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Necesitáis personas como yo... Necesitáis personas como yo para señalarlas con el dedo y decir: Ese es el malo... Y eso, ¿en qué os convierte a vosotros? ¿En los buenos?... No sois buenos... Simplemente sabéis esconderos. Sabéis mentir... Yo no tengo ese problema. Yo siempre digo la verdad, incluso cuando miento:

Tony Montana
Cómo ha cambiado irremediablemente mi vida. Siempre es el último día de verano y me he quedado fuera en el frío sin una puerta para volver a entrar. A lo largo de mi vida he dejado pedazos de corazón aquí y allí y ahora apenas me queda el suficiente para seguir viviendo. Pero fuerzo una sonrisa, sabiendo que mi talento sobrepasaba con mucho mi ambición. Ya
no hay caballos blancos ni mujeres guapas en mi puerta:

Georges Jung

sábado, 25 de febrero de 2017

Javier Vayá Albert: Ascendiendo a lo hondo (y 4):



EL FUEGO

A vuestra razón de excavadora,
a vuestra consigna de hambre,
a vuestras corbatas
con forma de mordaza,
a vuestro holocausto patrocinado.
Nosotros le escupimos versos
de rabia y calle, de incendio.
Creeréis que no pueden dañaros
hasta que al arder
os preguntéis de dónde vino
el fuego.







ZURDO

De niño,
en el colegio de monjas
aquella hermana abyecta,
bígama de Dios y Franco,
afirmaba que escribir con la izquierda
era obra del diablo.
Para erradicarlo
golpeaba las puntas de mis dedos
con una rígida regla de plástico.
Era su forma siniestra
de impartir bondad en la tierra.
Consiguió volverme diestro
sin sospechar quizá
que cada relámpago de dolor
en mis diminutas manos
no eran más que semillas
para convertirme de por vida
en zurdo.



Javier Vayá Albert. Ascendiendo a lo hondo. El Petit Editor, enero de 2017.

Poesía Norteamericana (71): Robert Frost:




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HACIA LA TIERRA

El roce del amor en los labios fue
tan dulce como pude soportar;
y una vez incluso me pareció excesivo;
vivía en el aire

que me atravesaba desde las cosas dulces,
cuyo flujo ¿era almizcle
de la parra oculta que brota
cuesta abajo al atardecer?

Tuve el remolino y el dolor
de los ramilletes de madreselva
que al cogerlos salpican
rocío en los nudillos.

Ansié fuertes placeres, pero
parecían fuertes cuando era joven;
el pétalo de la rosa
era lo que pinchaba.



Robert Frost.


Varios Autores. Al diablo con el amor. Punto de Lectura, 2005. Traducción de Raquel Vázquez Ramil.


viernes, 24 de febrero de 2017

Poesía Norteamericana (70): Jane Kenyon:




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EN LA ARBOLEDA: LA POETA A LAS DIEZ

Se acostó en el heno
y contempló las temblorosas
cabezas caoba del zumaque.

Una nube -enorme, tranquila
y digna- cubrió el sol
pero no, no pudo, apagarlo.

La luz surgió de nuevo.

Nada la arrancó entonces
de aquella alegría tan violenta
díficil de distinguir del sufrimiento.



Jane Kenyon.


Varios Autores. Al diablo con el amor. Punto de Lectura, 2007. Traducción de Raquel Vázquez Ramil.


Eladio Orta: 45 poemas tontos y 8 latigazos (1):



No hay bandera más bella
que la pluma de los pájaros.





y 1 veo veo

veo albañiles construyendo muros en el desierto

veo ojos ciegos de perros baldíos en el fango

veo el óxido de las corrupciones / favorecidas
por el plan de choque de las fiscalías

veo bisagras negras oxidadas / donde la mayoría
ve progreso y resplandor reluciente

veo significados adulterados
por los administradores
invisibles de la barbare

veo hileras interminables de avaros
saqueando el granero de la comundidad

veo la presencia de la sombra del jazmín
a mi espalda / pero en este país huele a desolación y
a aliño de paquetería en los paraísos fiscales

veo rabos relucientes de perros poetas
a escasos metros de la esquina fluvial
de la santísima calle de la merced

veo ojos opacos de buitres sobrevolando
la carnaza poética de mi muerte

veo la ceguera de las acumulaciones de hélices negras
bailando sobre las tapas de cajones blindados
en los escaparates del consumismo

veo alfombras voladoas paseando tiburones
disfrazados de santos caóticos
en el carnaval de los muertos vivientes

veo apaño y consenso en las gradas
del gran circo / eso veo / palabras
prostituidas en nombre de la democracia

veo niños con pies de zapatos en los ojos



Eladio Orta. 45 poemas tontos y 8 latigazos. Amargord Ediciones, 2016. Diseño de portada: Gsús Bonilla. Del prólogo: Daniel Bellón.


Poesía Norteamericana (69): Kenneth Rexroth:



EL LEÓN

El león es llamado el rey
de las bestias. Hoy en día hay
casi tantos leones
en las jaulas como fuera de ellas.
Ya lo sabes: si te ofrecen la corona, recházala.




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EL LOBO

No confíes en todo lo que escuchas.
Los lobos no son tan malos como los corderos.
Yo he sido un lobo toda mi vida
y tengo dos adorables hijas
para testimoniarlo; en cambio, podría
dejarte hastiado con historias
de tantos corderos que recibieron su merecido.



Kenneth Rexroth.

Varios Autores. This Be the Verse. 26 poetas de lengua inglesa del siglo XX. Be-uve-dráis Editores, 2003. Traducción de Armando Roa Vial.


jueves, 23 de febrero de 2017

Poesía Norteamericana (68): Denise Levertov:







OH PRUEBA y VE

El mundo no está
con nosotros lo suficiente.
Oh prueba y ve

decía el póster de la Biblia en el metro,
aludiendo al Señor, aludiendo
a todo lo que vive
en la lengua de la imaginación,

pena, misericordia, lenguaje,
mandarina, tiempo,
hay que respirarlos, morderlos,
saborearlos, masticarlos, tragarlos, transformar

en nuestra carne nuestras
muertes, y cruzar la calle, ciruela, membrillo,
vivir en el huerto,

estar hambriento y arrancar
la fruta.



Denise Levertov.


Varios Autores. Al diablo con el amor. Punto de Lectura, julio de 2007. Traducción de Raquel Vázquez Ramil.


Javier Vayá Albert: Ascendiendo a lo hondo (3):



PERRO RABIOSO

Me dedico a predicar tu nombre
en la esquina donde nos abrazamos.
Tan solo soy un perro rabioso y loco.
Protejo tu hueso.






A ESTE LADO DE LA TRINCHERA

Agota
manecer en el alba
de la derrota segura.
Intentar convencer de la guerra
a quien prefiere la comodidad
de la invasión no declarada.

Agota
resistir la munición cotidiana
el fuego cruzado de la ponzoña
el agravio y la bota mastodóntica
aplastando siempre un poco más.

A este lado de la trinchera
se duerme a pierna suelta
bajo un cielo surcado por bombas,
no alteran las sirenas
la tranquila conciencia.

Todo vale la pena
cuando te puedes ver reflejado
en el rostro del compañero,
en el puño cerrado hermano
mejor que en cualquier espejo.



Javier Vayá Albert. Ascendiendo a lo hondo. El Petit Editor, 2017.